Foción

o Phokíon (402/401-318 a.C.). General y estadista ateniense, hijo de Foco. Fue alumno de Platón y amigo de Jenócrates. Fue elegido general 49 veces, más que ningún otro ateniense. Era de noble origen, incorruptible y con puntos de vista patrióticos y conservadores. También era un excelente orador improvisado, que rechazaba a los demagogos. En el año 376 luchó en Naxos a las órdenes de Cabrias contra los espartanos. En el 350 combatió contra los chipriotas rebeldes a los persas por encargo de Idrieo, dinasta cario. Apoyó la política de Eubulo y se opuso a Demóstenes en su cruzada frente al incremento de poder de Filipo II de Macedonia. No obstante, participó en acciones militares de éxito contra Macedonia. Dirigió la campaña de Eubea en el 349, y contra Filipo II de Macedonia defendió Mégara (342) e instaló allí una democracia y luego Bizancio (339), a la que Filipo estaba asediando y entre tanto intervino de nuevo en Eubea, donde expulsó al tirano Clitarco de Eretria. En la vida política, Foción se distinguió por su sensatez y prudencia, militando junto a Eubulo, Esquines (a quien defendió en 343) y Demades; propugnaba un acercamiento a Macedonia, en contra de Demóstenes e Hipérides, partidarios de la guerra abierta contra Filipo. Conociendo el potencial militar de Macedonia, Foción aconsejó negociar en una posición más cómoda antes de la batalla de Queronea y después de la derrota intervino con Demades y Esquines para obtener de Filipo y Alejandro una paz en los términos más suaves posibles (338). Gracias a su mediación, logró que Alejandro renunciara a la extradición de algunos políticos antimacedónicos, rechazando los regalos de éste y de Harpalo. En el 335 estuvo al frente de una embajada enviada con éxito ante Alejandro III Magno, después de la destrucción de Tebas, para pedirle que se abstuviera de castigar a Atenas por su complicidad y que, en lugar de ello, se dirigiera contra Persia. Fracasó sin embargo en su intento por impedir la guerra lamíaca (322) cuando tenía casi ochenta años, pero una vez declarada protegió el Ática de una invasión macedónica. Tras la capitulación de Atenas tras la batalla de Cranón, fue enviado junto a Demades para tratar con Antípatro, teniendo que llevar a la práctica la timocracia impuesta por éste y colaborar en la ocupación de Muniquio por una guarnición macedonia, estableciendo un régimen oligárquico y sustituyendo a su comandante (319-318) por Nicanor, lo que le valió agrias críticas de sus conciudadanos. Cuando Poliperconte proclamó la libertad de las ciudades, exigió el retorno de los exiliados y la reinstauración de la democracia, Foción cometió el error de apoyar a Nicanor, comandante macedonio de Muniquio por cuenta de Casandro, en contra del otro estratego Dercilos, que pidió su detención. Por ello cuando repentinamente Nicanor ocupó El Pireo, Foción fue acusado de traición y aunque se refugió junto a Poliperconte, fue entregado por éste a los atenienses y condenado a muerte mediante la ingestión de veneno (318). En el 317 fue rehabilitado con una estatua y en el 305 honrado a través de un decreto. Su pacífica muerte fue comparada con la de Sócrates. Gozaba de una gran reputación e integridad que Plutarco ha recogido consagrándole una de sus Vidas Paralelas.
 
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