Fuentes

Las fuentes públicas eran un elemento esencial de la vida de las ciudades griegas, ya que las habitaciones privadas no disponían de aducciones de agua (excepción hecha de las cisternas y los pozos). Se tomaba el agua ya sea de bocas aplicadas a una pared natural o artificial, ya sea de un depósito, excavado en una zona baja con peldaños para descender hasta él, o cerrado por un parapeto a nivel del suelo, y precedido con frecuencia de un vestíbulo enlosado. Ciertas fuentes eran más complejas, dotadas de depósitos que servían al mismo tiempo para la decantación del agua (fuentes de Gloké y de Pirene, en Corinto), encuadradas de un conjunto monumental arquitectural (salas, fachadas con columnas, lo más frecuentemente jónicas, o con una simple puerta), ornamentadas de esculturas (bocas de agua, a veces estatuas de las Ninfas o de las Musas). Pero en la época clásica esas construcciones siguieron siendo simples y ligeras. Las "escenas de fuente" son frecuentes en los vasos pintados. Había un servicio de aguas, ordinariamente confiado a un "encargado de las fuentes", que velaba para su conservación y castigaba todo abuso y toda polución. )o( MITOLOGÍA.- Hijas de Océano y Tetis. Los antiguos veneraban particularmente a las ninfas o genios de las fuentes, y sobre todo a aquellas cuyas aguas tenían la virtud de curar algunas enfermedades.
 
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