Grabado en hueco

Los griegos sobresalieron en este arte, al que dieron el nombre de glíptica. Primero los cretenses, después los micénicos practicaron, a imitación del Oriente, el grabado de entalles en piedras duras que les servían de sellos. En la época arcaica y clásica, los grabadores no dejaron de crear delicadas y minúsculas obras maestras ahondando piedras semipreciosas (cornalina, sardónica, calcedonia, ágata, cristal de roca) por medio de pequeños taladros cuya punta estaba untada con polvo abrasivo. Los mismos artistas fueron llamados a grabar en hueco las cuños monetarios. En los dos casos, se trataba de crear un negativo destinado a servir de matriz, sea para una impresión en cera, sea para un tipo monetario.
 
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