Hermes

Representación tradicional de este dios, posteriormente de cualquier otro dios, bajo la forma de un pilar cuadrangular coronado por una cabeza de Hermes, generalmente barbudo. Dos espigas hacían saliente a los lados, a la altura de los hombros, para poder colgar coronas. El sexo estaba esculpido en la cara anterior del pilar. Hermes-pilar pasaba por ser una invención ateniense que se atribuía a Hiparco, hijo de Pisístrato. Eran muy numerosos en Atenas. Se erigían como marcadores o delimitadores en las encrucijadas de los caminos, en las esquinas de las calles o en las puertas de las casas. Se utilizaban también como lindes de las propiedades. Señalaban, en definitiva, el tránsito entre unos lugares y otros, tal y como representaba el dios al que en un principio estaban dedicados. Alcámenes había esculpido uno célebre para los Propileos de la Acrópolis. La mutilación de los Hermes en 415 provocó un gran escándalo. Ulteriormente se introdujo la costumbre de presentar en un pilar no solamente la cabeza del dios Hermes, sino toda clase de fisonomías divinas, o copias de obras célebres, o retratos de los que se guardaba únicamente la cabeza: este uso se extendió mucho en la época romana en la que se esculpieron también Hermes dobles. De estos Hermes griegos vino el origen de los Términos romanos, que se ponían de día en las puertas y balcones, y con los cuales se decoraban los jardines públicos. Eran venerados como protectores y portadores de fortuna.
 
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