Himera

Ciudad griega de la costa norte de Sicilia, en la desembocadura del río Himera. Fue fundada en 648 a.C. por colonos calcídicos de Zancle. Era una de las pocas ciudades griegas de la costa norte y la única independiente (Milas dependía de Zancle). Inicialmente Himera fue colonia de Zancle, pero se establecieron allí también siracusanos exiliados; así que aunque las instituciones de la ciudad eran calcídicas, la lengua era una variante del dórico. Estaba en contacto con los fenicios de Solunte y Panormo, sus rivales comerciales. Aristóteles dice que estuvo sometida durante un tiempo al tirano Falaris de Agrigento (570-554 a.C.). En 490 se refugió allí Escitas, tirano de Zancle, cuando fue expulsado de su ciudad. Poco después estuvo bajo el gobierno del déspota Terilos, que para reforzar su poder se alió con Anaxilo, tirano de Regio y Zancle. Pero a pesar de esta alianza, Terilos fue derrocado por Terón, tirano de Agrigento. Terilos huyó y pidió ayuda a los cartagineses. Si es verdad que el ejército cartaginés tenía 300 000 hombres, hay que pensar que el restablecimiento de Terilos era un pretexto para la conquista del resto de la isla, ya que los cartagineses gobernaban en Panormo y Solos. Fue el escenario de una memorable victoria sobre los cartagineses en el 480 a.C. en la que Terón de Acragas y Gelón de Siracusa derrotaron al general cartaginés Amílcar Magón, en la famosa batalla de Himera, y provocaron una gran mortandad, hasta el punto de que los griegos de Sicilia la compararon con la batalla de Salamina y se difundió el rumor de que las dos batallas se habían librado el mismo día. Terón delegó el gobierno de Himera a su joven hijo Trasideo, que fue opresivo y alienó la voluntad del pueblo; los nobles locales pidieron ayuda a Hierón de Siracusa, que en aquel momento era hostil a Terón, que estaba en Agrigento. Pero Hierón en lugar de ayudarles, ofreció un tratado a Terón, por el que le amenazó con la conquista de Himera si no accedía. Terón accedió pero se vengó con los ciudadanos de Himera, e hizo matar a un gran número y a otros los envió al exilio. Como esto vació la ciudad, intentó restaurarla reclutando colonos de Sicilia, pero la mayoría serían dorios (476); los nuevos colonos y los antiguos habitantes se llevaron bien, pero desde entonces Himera fue una ciudad doria, adoptó instituciones dorias, y siguió la política de las otras ciudades dorias de la isla. La fecha en que sucedió esto no es segura, ya que Diodoro fija el 476 (Olimpíada LXXVI), pero también dice que la colonia subsistió 58 años hasta su destrucción por los cartagineses, pero como esta destrucción fue en el 408 a.C. debería de haber dicho 68 años. Evidentemente no es posible que no fuese el 476 puesto que si fuera el 466, Terón ya estaba muerto, pues murió el 472. Le sucedió en Agrigento e Himera su hijo Trasideo, pero bien pronto fue expulsado de ambas ciudades por Hierón I de Siracusa. En el 466 los himerios enviaron una fuerza para ayudar a Siracusa contra Trasíbulo, y poco después, durante la paz general, los exiliados van pudieron volver a la ciudad. Diodoro dice que en el período que siguió no hubo discordias civiles en la ciudad. En el 415, con la expedición de los atenienses, Himera fue de las primeras en dar soporte a Siracusa. Cuando Nicias se presentó con la flota ateniense en Himera la ciudad rehusó recibirlo; poco después desembarcó Gilipo y desde allí fue por tierra hasta Siracusa con una fuerza que en buena parte era de ciudadanos himerios. En el 408 se produjo la gran expedición cartaginesa a Sicilia, teóricamente para ayudar a Segesta contra su rival Selinunte. Después de la destrucción de esta última ciudad, el jefe de la expedición y nieto de Amílcar, Aníbal Magón, tomó cumplida venganza y la ciudad fue destruida. Himera disponía de pocas defensas y sus murallas eran endebles; la resistencia fue desesperada y causó muchas bajas a los cartagineses; los himerios disponían de una fuerza de cuatro mil siracusanos auxiliares dirigidos por Diocles, pero este general, atemorizado por la futura suerte de Siracusa, abandonó la ciudad dejándola sola ante de los cartagineses. Finalmente la ciudad fue ocupada por asalto y parte de sus ciudadanos fueron ejecutados y unos tres mil prisioneros fueron también muertos a sangre fría por orden de Aníbal como sacrificio a la memoria de su abuelo Amílcar. La ciudad fue destruida, y los edificios arrasados, incluyendo los templos. Diodoro dice que la ciudad ya nunca fue reconstruida. El 405 con el tratado de paz, los agrigentinos, los selinuntinos y los himerios fueron autorizados a regresar a sus ciudades, con la condición de pagar tributo a Cartago y no restaurar las fortificaciones, y probablemente los exiliados volvieron, pero según explica Cicerón no se establecieron en la arrasada Himera sino en una nueva ciudad, Termes (o Therma o Thermae), un poco al oeste de Himera y dentro de los límites de su territorio, confirmando lo que dice Diodoro. Himera es mencionada como una de las ciudades-estado, con capital en Termes, que se declaró aliada de Dionisio I de Siracusa al comienzo de la gran guerra contra Cartago el 397, pero que en el 396 volvió a la alianza con Cartago. Termes según Diodoro, fue fundada por los cartagineses antes del final de la guerra, en el 407, pero eso no es incompatible con que al cabo de los años se establecieran allí los exiliados. Cicerón explica que cuando Escipión el Africano, después de la conquista de Cartago, devolvió a los agrigentinos y a los gelanos las estatuas que los púnicos se habían llevado de sus ciudades, también devolvió a los habitantes de Termes las que que se habían llevado de Himera. En 314 Diodoro dice que en el tratado entre Agatocles y los cartagineses, se pactó que Heraclea Minoa, Selinunte e Himera, es decir Termes, continuarían bajo soberanía de Cartago "como habían estado antes". El nombre de Himera es repetido también en Pomponio Mela y en Plinio el Viejo y puede ser que Himera fuera el nombre corriente del estado y Termes el de la capital. Termes fue denominada Thermae Himerenses o Therma Himeraia y derivaba su nombre de las fuentes de aguas minerales de sus alrededores. Fue una ciudad importante pero siempre sujeta al dominio cartaginés con pocas y breves excepciones, y después romana. El 260 a.C. un cuerpo de tropas romanas acampó en sus alrededores y fueron atacados por Amílcar y derrotadas con fuertes pérdidas. Antes del final de la guerra la ciudad fue asediada por los romanos y conquistada. No se conoce por qué los romanos dieron a la ciudad un trato de favor, pero Cicerón dice que el Senado devolvió a los termitanos su ciudad y su territorio, con el libre uso de sus leyes como recompensa por su fidelidad; como durante la guerra la ciudad fue aliada cartaginesa y enemiga de Roma, es de suponer que después de la guerra algo ocurrió que la hizo fiel. En tiempos de Cicerón era una ciudad próspera, con un comercio activo. En tiempos de Augusto recibió una colonia de veteranos (splendidissimae Coloniae Augustae Himeraeorum Thermitanorum). Plinio menciona Thermae, colonia que no es seguro si era esta ciudad o la más pequeña Thermae Selinuntiae, ya que la sitúa en la costa sur. La ciudad es mencionada por Ptolomeo y aparece en los Itinerarios del siglo IV. Su historia posterior es irrelevante; la ciudad permaneció siempre habitada y originó la moderna Termini; quedan restos del período romano, especialmente las antiguas termas que hoy se llaman Bagni di San Calogero. En el siglo XVI existían las ruinas de un teatro que después fue destruido totalmente. Quedan algunas partes del acueducto y un gran edificio romano que se ignora para qué servía. Se han encontrado también muchas esculturas y objetos antiguos. Si el lugar de Termes está claro, el sitio de la antigua Himera es dudoso: generalmente se la sitúa a la orilla de la desembocadura del Fiume di Termini que más arriba toma el nombre de Fiume San Lionardo, quedando Termini a un lado e Himera al otro. Pero es dudoso que este río sea el antiguo río Himera, y el río correcto sería el Fiume Grande, a unos 15 km de Termini, y en concreto en el sitio de Torre di Bonfornello en la costa, cerca de la desembocadura, donde se han encontrado vasos, jarras y otros objetos antiguos y numerosos sepulcros. La única ruina reconocible de la ciudad es el Templo della Vittoria (Templo de la Victoria), una estructura dórica supuestamente construida en conmemoración de la derrota de los cartagineses. Al sur del templo estaba la necrópolis de la ciudad. Himera fue el lugar de nacimiento del poeta Estesícoro, que participó en la política de su ciudad (su estatua estaba en Termes en tiempos de Cicerón); Ergóteles, que ganó un premio en los juegos olímpicos, era ciudadano de Himera, pero no nació allí. En Termes nació el tirano Agatocles. Ver, Termo.
 
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