Hipérides
(siglo IV a.C.). Político y orador ateniense, hijo de Glaucipo. Estudió retórica con Isócrates y comenzó su carrera escribiendo discursos de tribunal para clientes. Acusó a Aristofonte en el 362 y después atacó a otros políticos prominentes. En el 346 salió en defensa de Demóstenes, que se oponía a la expansión macedonia, y en el 343 acusó con éxito a Filócrates, que había propuesto la negociación con Filipo II y que fue obligado a exiliarse por la acción de Hipérides. Tras la derrota ateniense de Queronea en el 338, encabezó la organización de la resistencia frente a Macedonia y llegó a proponer la liberación de esclavos y la concesión de la ciudadanía a los extranjeros residentes, para hacer frente a la enorme pérdida de contingente humano. Acusó a Demades, que se había puesto de parte de la causa macedonia, y propuso un decreto para honrar a Demóstenes. En el 335 urgió a sus conciudadanos para que se opusieran a la propuesta de Alejandro III Magno de entregar a Demóstenes y a otros políticos que se oponían a él. Sin embargo, en el 324 fue uno de los diez acusadores de Demóstenes y Demades por la conducta de estos en el asunto del dinero que Hárpalo había depositado en la Acrópolis: se les acusaba de haberse apropiado una parte. El mismo año, Hipérides apoyó fervientemente a su amigo Leóstenes, que, después de la muerte de Alejandro, había persuadido a los atenienses para que tomaran parte en la guerra contra los macedonios encabezados por Antípatro. Tras la muerte de Leóstenes y el colapso del sitio de Lamia, Hipérides fue escogido para confeccionar el discurso en memoria de los atenienses muertos en la Guerra Lamíaca, a finales del 322. También en el 322, después de la derrota de Cranón, Demóstenes e Hipérides escaparon de Atenas temiendo por sus vidas y fueron condenados a muerte en rebeldía. A Hipérides se le capturó con facilidad y fue ejecutado. Se dice que Antípatro le cortó la lengua antes de matarlo para castigarlo por sus invectivas contra él y los macedonios. No se conservó ninguno de sus 77 discursos, hasta que en el siglo XIX se descubrieron y publicaron copias en papiro de algunos de ellos. Por desgracia, su discurso Contra Demóstenes se encuentra en estado fragmentario, muy lejos de estar completo. Su estilo les debe mucho a Lisias y a los escritores de la Comedia. El crítico Longinos destacó su talento, elegancia, gusto y discreción. Parece que también trató por encima cuestiones serias.

