Clístenes
(siglo VI a.C.). Reformador de la Constitución ateniense, hijo de Megacles y nieto de Clístenes de Sición. Aunque su familia, la de los Alcmeónidas, había sido condenada al exilio por el tirano ateniense Pisístrato, Clístenes fue nombrado arconte en el 525-524 bajo el gobierno de Hipias, hijo de Pisístrato. Pero hacia el 514 fue enviado de nuevo al exilio. Cuando en el 510 Hipias fue expulsado por los espartanos, dirigidos por el rey Cleómenes I, Clístenes volvió y se puso al frente de uno de los dos partidos aristocráticos rivales. La lucha por el poder se volvió en su contra, y cuando su oponente Iságoras fue elegido arconte en el 508-507, se alió con el pueblo de Atenas, que antes había apoyado a los tiranos desacreditados, y propuso cambios constitucionales radicales, como el reconocimiento del derecho de los ciudadanos a una igualdad de tratamiento. Las cuatro tribus jonias tradicionales fueron sustituidas, por motivos políticos, por diez tribus nuevas, y el Ática fue escincida en treinta divisiones llamadas Tryttis (significa "el tercio de una tribu"), con varios demos cada una. La base territorial de las nuevas tribus se extendió por todo el conjunto de Ática. Dentro de este sistema se creó un nuevo consejo (boulé) de quinientos miembros, con igual representación para cada tribu (cincuenta por cada una). El papel de los ciudadanos fue ampliado hasta incluir a los más pobres, haciendo que la ciudadanía dependiese en lo sucesivo del registro en la sede del demo; todo hombre que se registrase de este modo tendría derecho a asistir a la Asamblea. La pertenencia al demo sería en adelante hereditaria. Es posible que Clístenes instituyera también el ostracismo, por medio del cual se podía celebrar una votación para enviar a un ciudadano al exilio. El ostracismo permitía prevenir el partidismo: se podía alejar a líderes de partido cuando el pueblo veía que se estaban haciendo demasiado poderosos. Los aristócratas, encabezados por Iságoras, reaccionaron para bloquear estas reformas recurriendo a Cleómenes, quien reclamó el destierro de Clístenes y de otros por el asesinato sacrílego de Cilón. Una vez que Clístenes hubo huido, Cleómenes entró en Atenas con una pequeña fuerza. Desterró a los miembros de 700 familias, a los que Iságoras había señalado como partidarios de Clístenes, y trató de establecer a Iságoras como líder de un gobierno oligárquico de 300 hombres. Pero el Consejo, bien el antiguo Areópago o el nuevo Consejo de Clístenes, llamó a la resistencia, y Cleómenes e Iságoras tuvieron que refugiarse en la Acrópolis. Dos días después se permitió a Cleómenes y a Iságoras abandonar el Ática, pero otros contrarrevolucionarios fueron ejecutados. Los atenienses volvieron a llamar a Clístenes y a sus partidarios, y mandaron enviados a Persia para solicitar ayuda. Los persas pidieron, como condición, la sumisión, pero Atenas rechazó la ayuda en esos términos. La reforma de Clístenes se asentó, pero no se volvió a oír más sobre él, quizá por el fracaso persa. Se le construyó, sin embargo, una tumba con dinero público. Su sobrina Agariste fue la madre de Pericles. Aunque a Clístenes se le tiene por el creador de la democracia ateniense, los antiguos ciudadanos de Atenas estaban más impresionados por la labor de Solón en relación con este asunto. Ver, Tribus áticas, Clístenes (Isonomía de).

