Licurgo

(siglo III a.C.). Usurpador espartano (219-ca.211). Según parece, pertenecía a una rama lateral de la familia real de los Euripóntidas, pero no era él el heredero legítimo al trono vacante desde el asesinato de Arquidamo V. Aprovechándose de las difíciles circunstancias que siguieron a la derrota de Cleómenes III, consiguió mediante el soborno que, cuando tuvo lugar la restauración monárquica decidida por los éforos tras la muerte de Cleómenes, le fuese otorgado el trono de los Euripóntidas (219). Aunque en principio compartió el poder con Agesípolis III, representante de los Agíadas, era Licurgo quien realmente gobernaba, por lo que pronto se deshizo de su colega reinando él solo (ca.215). Partidario de una política de oposición a Macedonia y a la hegemonía de la liga aquea en el Peloponeso, Licurgo entabló relaciones estrechas con los etolios, junto a los cuales participó en la llamada guerra social (220-217). Su posición en Esparta nunca fue muy firme, y así en el 218 tuvo que exiliarse a causa de la revuelta promovida por Quilón y de nuevo en el 217, cuando fue acusado de intentar una revolución; pero logró superar ambas dificultades. Murió hacia el año 211, dejando el trono a su hijo Pélope, menor de edad.
 
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