Licurgo
(ca.390-ca.324 a.C.). Estadista y orador ateniense. Hijo de Licofrón, pertenecía a la vieja familia de los eteobutadas y fue sacerdote de Poseidón Erecteo. Fue discípulo de Platón y de Isócrates. Se hizo influyente tras la batalla de Queronea en el 338 y organizó y supervisó las finanzas de Atenas durante doce años, hasta el 327. Obtuvo unas rentas anuales de mil doscientos talentos y reinició la actividad minera en el Ática. La autoridad en función de la cual controlaba las finanzas no está clara, pero sí está claro que mejoró mucho la situación financiera y puso en funcionamiento un ambicioso programa de construcción, en el que se incluía la reconstrucción en piedra del Teatro de Dioniso, la reconstrucción del arsenal y mejoras en el puerto y los muelles. También incrementó la flota. Erigió estatuas de los tres poetas trágicos en el teatro y realizó copias oficiales de sus obras. Su política, lo mismo que la de su aliado Demóstenes, era profundamente antimacedonia, y contrario a Esquines, Foción y Demades, siendo uno de los políticos cuya entrega exigió Alejandro III Magno en el 335. Inició litigios y acusó a Lisicles por su conducta como general en Queronea. En el 331, aprovechando el revuelo causado por el alzamiento de Agis III de Esparta contra Macedonia, atacó a Leócrates, quien acababa de regresar a Atenas tras haber huido después de la batalla de Queronea, abandonando sus obligaciones públicas entre el 338 y el 332. Denunció, en general, a todo aquel que daba muestras de derrotismo. Su discurso de acusación a Leócrates es el único que nos ha llegado. Compuso muchos otros discursos de tribunal y tenía reputación de implacable en sus ataques, aunque como estilista era deficiente. En el 324 se pronunció con ira contra la petición de Demades de rendir honores divinos a Alejandro, muriendo poco después, antes de estallar el asunto de Harpalo. Su sucesor, Menesecno, le acusó de haber dejado un déficit en las finanzas públicas, por lo que sus hijos fueron condenados a pagar la cantidad demandada, y al no poder hacerlo fueron encarcelados, siendo liberados por las presiones de Demóstenes e Hipérides. Su memoria fue posteriormente rehabilitada a instancias de Estratocles.

