Pentecóntora

o Pentecóntera o Pentecóntero. En el siglo XII a.C., ya se encontraban claramente diferenciados los buques mercantes griegos de los militares. Los navíos se reconocían por el número de remos, coincidente con el de remeros: 20, 30 y 50 eran los tipos más habituales. En particular, la pentecóntora (50 remeros, 25 por costado) fue una nave de gran éxito, antecesora del resto de galeras clásicas. Era habitual en los ss. VII y VI a.C.. Su longitud era de 30 a 35 metros. Eran navíos sin puente, bajos en relación al nivel del agua, más rápidos y más manejables, cuyos remos no están sujetos a escálamos, sino que pasan por agujeros hechos en la regala. Se cree que existió tanto en configuración monokrotos como dikrotos (uno o dos órdenes de remos). La versión monokrotos, suponiendo un espaciado de interscalmium (separación entre dos remos de la misma hilera) de 0,9 metros, debía medir unos 31 m de eslora y 3 de manga. Era de casco abierto, con una cubierta elevada a lo largo de su zona central. Poseía un mástil abatible que se usaba, aparejado con una vela cuadrada, para la navegación de crucero. En caso de combate, el mástil se dejaba en tierra. La popa era alta y curvada hacia delante. De esta forma, se facilitaba la maniobra de varar el barco, con la proa hacia el mar, durante la noche; a la vez, proporcionaba protección al recibir las olas por popa. En muchas representaciones se observa una escalera o rampa usada para el desembarco, atada en la zona de popa. Los timones se encontraban sobre los laterales hacia popa; consistían en una pala de mayor tamaño que los remos, colocada a unos 45º respecto a la superficie del mar y con capacidad de rotar en torno a su eje. El sistema de sujeción debía permitir izar hasta la horizontal o desmontar fácilmente el timón durante el atraque. La proa era afilada, proyectándose hacia delante a nivel de la superficie. Al principio, la razón de esta forma pudo ser estética o quizás reducía ligeramente la resistencia; más tarde se recubrió de metal y se convirtió en un espolón para ataque (embolos), transformando al barco en un arma por sí mismo. En ambos costados, unos ojos pintados permitían encontrar el camino. La configuración dikrotos, que usando terminología latina sería una birreme, parece que fue un desarrollo fenicio. Los remeros se colocaron en dos órdenes, el original continuó en la regala, el segundo por debajo, en portas abiertas en el casco (así se bajaba el centro de gravedad y la posición del remo, próxima a la horizontal, era más efectiva). La eslora de la nave se redujo en un 25 %, disminuyéndose la superficie mojada casi en la misma proporción, mientras que la potencia embarcada se mantuvo constante. El resultado fue un aumento de la maniobrabilidad y de la capacidad de aceleración. En velocidad la mejora no fue significativa, pues la reducción de la fricción, debido al acortamiento de la eslora, se vio contrarrestada por el aumento de la resistencia de ola al disminuir la esbeltez del buque y aumentar su calado. En el lado negativo, las portas de los remos inferiores se encontraron muy próximas al agua, entre 40 y 50 cm, por lo que fue necesario sellarlas con un recubrimiento flexible de cuero (askoma), que se unía al remo por un lado y tapaba la porta por el otro. Este navío, y sus hermanos menores como la triacóntera, de 30 remos, permaneció en servicio durante todo el periodo sin muchas variaciones. En las flotas pertenecientes a estados poderosos servía como navío auxiliar. En ciudades o naciones de segunda fila, actuaban como policía local para mantener su zona de influencia protegida de los piratas. El siguiente paso, hacia la mitad del siglo VII a.C., fue la incorporación de un nuevo orden de remos, apareciendo así el trirreme. Ver, Birreme, Triera, Trirreme, Quinquerreme, Heptera, Hexere, Marina griega, Marina romana, Cuatrirreme, Octere, Triacóntero, Embarcaciones.
 
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