Pintura

Los antiguos han estimado y practicado este arte al menos tanto como la escultura, y la virtuosidad de los grandes pintores promovía su entusiasmo. Pero las lejanas imitaciones de sus obras que podemos encontrar en los vasos o en las decoraciones murales y los mosaicos de época romana no nos dan más que una débil idea de la gran pintura griega. El fresco era ya conocido en la época micénica (pinturas de los palacios de Micenas y de Pilos). Siguió siendo practicada asiduamente en tiempos posteriores, pero se añadió la pintura sobre paneles de madera. Aristóteles hace remontar la pintura griega a un pariente de Dédalo. Pero algunos escasos nombres de pintores arcaicos que nos han sido transmitidos no representan nada para nosotros hasta Cimón de Cleonés (finales del siglo VI?), que parece haber introducido diversas innovaciones en el dibujo hacia la época en que florecía la pintura de vasos de figuras rojas. Polignoto de Tasos, en el segundo cuarto del siglo V, hizo olvidar a todos sus predecesores por su sentido de la composición y la profundidad del sentimiento que expresaban sus cuadros. Mirón, su contemporáneo, tuvo cualidades semejantes. Después Fidias mismo (interior del escudo de la Atenea-Partenos) y su hermano o sobrino Panaios se distinguieron como pintores. A finales del siglo, Parrasios y Timantes llegan a alcanzar efectos psicológicos tan refinados que el divorcio entre gran pintura y pintura de vasos, ya sensible desde Polignoto, fue desde este momento definitiva. El siglo IV es la Edad de Oro de la pintura griega. Apolodoro el Skiagrafo viene a revelar los valores de la sombra y a codificar la perspectiva. Zeuxis (finales del siglo V- comienzos del IV) saca de ello inmediatamente todas las consecuencias para el naturalismo del modelado. Arístides de Tebas se aplica a representar multitudes en acción. Su discípulo Eufranor, en la primera mitad del siglo, se impone por sus cuadros de batallas. Pánfilo escribe obras teóricas y forma discípulos en su taller de Sicione, del que saldrán Pausias, virtuoso de los efectos difíciles de la transparencia y del escorzo, y Apeles, el más grande de todos los pintores griegos, favorito de Alejandro. Nicias, en fin, el amigo de Praxíteles, es el tipo mismo del pintor clásico. Después de él, Apeles y Protogenes inauguran en la época de Alejandro la gran pintura helenística. "Con ellos, nos dice Cicerón, desde este momento se alcanza la perfección". Ver, Míltos, Pintores.
 
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