Salustio Crispo
Gayo (Caius Sallustius Crispus) (86-34 a.C.). Suetonio, en su obra De viris illustribus. le asignó un papel especial entre los historiadores, siendo utilizada esta biografía por otras fuentes posteriores. Procedía de Amiternum, en la región Sabina. Salustio era miembro de la aristocracia local, pero un "hombre nuevo" en la política romana. Siendo tribuno de la plebe en el 52 actuó contra Milón y Cicerón, por lo que fue expulsado del Senado en el 50, aunque en realidad fue acusado de conducta inmoral. A consecuencia de ello se unió a César, que le concedió un mando en la legión en el 49. Fue elegido pretor en el 46 y sirvió ese año en la campaña africana de César, gobernando a continuación como procónsul las nuevas conquistas de César en África (Nueva África), al oeste de la provincia romana. A su regreso a Roma fue acusado de extorsión (de lo que probablemente era culpable), pero escapó a la condena gracias a la influencia de César. Sin perspectivas de futuros cargos y disgustado con el triunvirato, se retiró de la vida pública para escribir, construyendo en Roma un magnífico palacio (Horti Sallustiani), rodeado de jardines, con baños, acueductos, templos y un circo. Se casó con Terencia, de quien se había divorciado Cicerón, lo que probablemente justifica la hostilidad de Salustio hacia aquel. Salustio comenzó escribiendo un par de monografías (Ver, Coelio Antipater, Lucio), La conspiración de Catilina y La guerra de Jugurta. Para la primera, escrita ca.42, se inspiró en el testimonio de Cicerón, aunque restó importancia a la supremacía de su actuación en la supresión del complot. Como historiador era un moralizador, dibujando un retrato del deterioro y corrupción de la nobleza romana, de la que la destrucción de Cartago y la guerra civil entre Sila y sus enemigos eran los principales culpables y que había llegado a infectar a todos los políticos. Su interés por el tema de la conspiración de Catilina surge de "la novedad tanto del crimen como del peligro al que se expuso el Estado": así, Salustio reconoce el correcto control de la crisis por parte de Cicerón. Sin embargo, convierte a César y Catón de Utica en los héroes de ese día y presenta sus discursos ante el Senado con una longitud excesiva: estos dos hombres representan cualidades muy distintas. Salustio escribió La guerra de Jugurta ca.40, escogiendo este tema por la longitud e intensidad del conflicto y la incerdumbre de su desenlace, y porque se convirtió en el primer desafío a la arrogancia de los nobles. Los sucesos de la campaña militar están descritos desigualmente, pero el trasfondo político que los acompaña está tratado con mayor firmeza. Salustio muestra a los individuos degenerando moralmente desde sus buenos principios, hombres del tipo del " hombre nuevo" Mario, Sila, el propio Jugurta y Metelo Numídico, al último de los cuales, sin embargo, Salustio lo admiraba claramente. La obra está interrumpida por discursos y digresiones, y la geografía y cronología no son siempre rigurosas. A continuación, Salustio se embarcó en una obra más ambiciosa, las Historias, de las que se conocen cinco libros, continuando quizá la obra de Sisenna: la narración comienza en el año 78. Solo han sobrevivido unos pocos discursos y cartas de este proyecto, en el que Salustio retrata de nuevo el declive del Estado con la condena en particular de Pompeyo. Otras obras más tardías, Invectiva contra Cicerón y Cartas a César, se le han atribuido erróneamente. Salustio modeló su estilo siguiendo el ejemplo del historiador ateniense Tucídides y el de Marco Catón el Censor. Su estilo muestra una concisión, una oscuridad y un arcaicismo bastante en línea con los estilos de esos autores. Muestra además una fuerte caracterización y poderosos discursos, dicciones inusuales y préstamos griegos. El estilo rápido y frecuentemente epigramático adoptado por Salustio influyó manera en historiadores posteriores, especialmente en Tácito. Por otro lado, Salustio carece de la profundidad y objetividad de Tucídides, y en sus prólogos expresa ideas tópicas y una moralidad poco crítica. Sus prejuicios podrían reflejar la frustración de un "hombre nuevo" que no alcanzó el éxito.

