Trasíbulo
(ss. V-IV a.C.). General y estadista ateniense, hijo de Lico, miembro de una familia de artesanos o comerciantes, del demo de Estiria, para distinguirlo de su homónimo Trasíbulo del demo de Colito. Cuando servía como trierarca en la flota con base en Samos (411), fue sorprendido por los acontecimientos que siguieron en Atenas a la revolución de Los Cuatrocientos y, junto con Trasilo, apoyó a los demócratas samios, a quien los oligarcas, dirigidos por Pisandro, trataban de expulsar. El ejército y la flota de Samos se irritaron por las noticias de las atrocidades que se cometían en Atenas, eligieron a Trasíbulo y a Trasilo como generales y, a propuesta de Trasíbulo, volvieron a llamar a Alcibíades del exilio. En septiembre del 411, Trasíbulo fue uno de los comandantes de la flota que ganó la batalla de Cinosema y tuvo otros éxitos que condujeron a la victoria de Alcibíades en Cícico en el 410, recuperando Tasos y algunas ciudades de la costa tracia en 407. En el 406, en las Arginusas, fue otra vez trierarca y, al igual que Terámenes, fue acusado de no intentar rescatar a los muertos y a los supervivientes después de la victoria. En el 404, cuando se estableció el gobierno de los Treinta Tiranos, a la muerte de Terámenes le ofrecieron el puesto de éste, pero Trasíbulo, demócrata convencido, no quiso aceptar y huyó a Tebas, en donde demostró ser un elemento fundamental para la oposición democrática. Junto con otros setenta compañeros exiliados y con la ayuda de Ismenias, se apoderó de la fortaleza fronteriza de File, desde donde lanzó un ataque sobre las fuerzas de ocupación. En mayo del 403 condujo una fuerza de apoyo de 1.000 hombres en un ataque nocturno sobre El Pireo, que tomó por la fuerza matando a Critias, y que provocó la caída del régimen de los treinta tiranos y la restauración de la democracia, a lo que también contribuyó el rey espartano Pausanias, quien se opuso a Lisandro y reconcilió a las diferentes facciones, proclamándose bajo su inspiración una amnistía (403). Se convirtió, lo mismo que Ánito, en el líder del Estado democrático restaurado, y trató de garantizar la ciudadanía a todos los metecos y esclavos que habían apoyado la causa durante la guerra civil, pero fracasó a causa de Arquino. En el período que siguió a la restauración de la democracia y durante la Guerra Corintia (395-386), Trasíbulo hizo mucho por asegurar la influencia de Atenas y para restaurar su imperio perdido. Trasíbulo propugnaba una vuelta al imperialismo y así en el 395 abogó por un tratado con Tebas en contra de Esparta. Sin embargo, las victorias de los espartanos Aristodemo y Agesilao II, en Nemea y Coronea (394), respectivamente. así como los éxitos de Conón, afectaron a la posición política de Trasíbulo, que tras el regreso triunfal de este último pasó a un segundo término. La muerte de Conón (392) favoreció el protagonismo de Trasíbulo, quien se opuso a la paz negociada por Andócides. En el 390 condujo una flota de cuarenta barcos en una misión itinerante, que volvió a conseguir muchos aliados para Atenas en el mar Egeo, pero a la que le faltó apoyo financiero por parte de Atenas, que de nuevo empleaba todos sus ingresos en gastos estatales. Después de tomar Bizancio con la ayuda de los demócratas locales, recurrió a imponer una tasa del 10 % sobre las mercancías que cruzaran el mar Negro. Después zarpó hacia el sur, quedándose durante el 389 en la región de Lesbos. Al año siguiente dirigió su atención hacia el sur de Asia Menor. En Aspendos, a orillas del río Eurimedonte, sus tropas saquearon las posesiones de los habitantes, que en venganza asesinaron a Trasíbulo en su tienda (388). Fue una de las pocas figuras brillantes del liderazgo ateniense durante sus días más oscuros, pero tuvo fallos, como el de su fracaso en acabar con Derquílides en el Helesponto en el año 390, y su política de tratar de restaurar las pretensiones imperialistas, a las que Atenas ya no podía hacer frente. Ver, Ecfanto.

