Segunda guerra Sagrada
Esparta provocó contra la Fócide, aliados de Atenas, la segunda guerra sagrada a fin de proteger contra ellos la autonomía de Delfos. Atenas replicó, pero encontró graves dificultades en Grecia central, donde varias ciudades beocias se le mostraron hostiles. Un cuerpo ateniense experimentó en 446 a.C. una pesada derrota en Coronea: fue preciso evacuar toda la Beocia. En fin, un ejército lacedemonio avanzó hasta Eleusis. Felizmente para Atenas, el jefe de este ejército no avanzó en su ofensiva y se batió en retirada. Pericles se aprovechó de ello para castigar a los eubeos rebeldes. Concluyó entonces con Esparta, en 446-445, una paz de treinta años que establecía un cierto equilibrio de fuerzas.

