Tribunal de Calcedonia
A su muerte, el emperador Constancio es tratado con todos los respetos por Juliano, que le concede la apoteosis, pero sobre sus colaboradores más íntimos va a hacer recaer el nuevo emperador el peso de los crímenes del anterior reinado. Con el encargo de revisar las actuaciones punibles de ciertos elementos del antiguo régimen, se crea un tribunal especial con sede en Calcedonia, compuesto por Salustio, a quien había nombrado prefecto de Oriente, Mamertino y los cuatro principales generales del ejército: Nevitta, Jovino, Arbecio y Agilón. Los dos últimos habían permanecido fieles a Constancio hasta su muerte, lo que parecía una garantía suficiente de imparcialidad. Aunque el presidente era Salustio, Arbecio, según testimonio de Amiano, fue quien llevó realmente dirección del proceso. Fueron condenados a muerte los servidores del servicio secreto Pablo "Cadena" y Apodemo, así como el gran chambelán, el eunuco Eusebio, y el antiguo ministro de finanzas Úrsulo (todos ellos ejecutados), junto con el antiguo prefecto de la Galia y después de Iliria, Florencio, que logró escapar y permanecer escondido para no reaparecer en escena hasta muerte de Juliano. Fuera de la actuación del tribunal, Gaudencio, encargado por Constancio de la defensa de África y que persistió en su actitud incluso cuando ya todo estaba resuelto, y Artemio, ex-duque de Egipto, acusado de diversas profanaciones por los paganos alejandrinos, también serían ejecutados. El propio Amiano critica algunas de las sentencias como enormemente injustas, sobre todo la de Úrsulo (motivada, en realidad, por ciertos comentarios contra el estamento militar pronunciados tiempo atrás) y la de Florencio, que único que había hecho era obedecer a su emperador Constancio. No parece que haya sido Juliano el mentor de algunas de estas sentencias, sino la preponderancia, que no hay que perder de vista, del elemento castrense. Pentadio, a quien Juliano maltrata duramente en la Epístola a los atenienses, escrita poco antes de la celebración del juicio, fue, por ejemplo, absuelto, lo que viene a probar cierta independencia del tribunal y no permite considerarlo como un mero instrumento de venganza personal de Juliano.

