Canidia
Horacio nos ha conservado el recuerdo de la horrible Canidia, experta en nigromancia, que iba a desenterrar en los osarios los cadáveres, que despedazaba, para procurarse los ingredientes necesarios a sus filtros y que incluso no vacilaba en matar de hambre, enterrándolo hasta el cuello, a un niño cuya médula se encontraba, de esa manera, llena de virtudes mágicas. Ver, Nigromancia.

