CUEVAS DE SORIA

De cómo las costumbres romanas arraigaron en Hispania, incluso en el campo y aun luchando contra las más adversas circunstancias geográficas naturales, tenemos un magnífico ejemplo en esta villa bajoimperial, situada en plena Celtiberia, a 23 km al este de Numancia (Soria), en una llanada batida por el frío cierzo de la alta meseta castellana, ya que sus ruinas se encuentran en paraje desabrigado, a más de mil metros de altura. Allí un romano, o más probablemente un acaudalado celtíbero romanizado, orgulloso además de creerse romano, hizo construir una gran villa, un verdadero palacio, por sus dimensiones, tomando por modelo las villas italianas. En el centro un extenso peristilo, circundado por un pórtico con columnas, que, dados los recursos técnicos de la época, había de ser abierto; rodeándolo una serie de salones, que a juzgar por lo único que de ellos se ha conservado además de la parte baja de las paredes, que es su pavimento de mosaico con bellos motivos geométricos, eran de un lujo considerable. Esta parte residencial de la villa, empezando por el peristilo, es bastante mayor que la parte correspondiente de la villa de La Cocosa, mientras que las dependencias agrícolas anejas eran mucho menores. El deseo de imitar los modelos italianos debió hacer esta casa residencial de una incomodidad extrema, por lo menos en invierno. Sus grandes salas no podían calentarse más que por medio de braseros; para pasar de una habitación a otra no había más camino que salir al pórtico, que debía ser inabitable. Las termas están situadas en un ángulo apartado, lejos de las habitaciones principales. Hoy, a 23 km al este de Numancia, provincia de Soria, comunidad autónoma de Castilla y León, España.
 
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