Bóveda egipcia

Un primer sistema de bóveda, muy antiguo, consiste en cerrar en ángulo recto dos muros que cubre otro más alto contra el que se van apoyando adobes inclinados, los cuales acaban por encontrarse en sus extremos. Se procede sin soporte de madera. Este sistema, empleado todavía corrientemente en Egipto, fue practicado durante toda la historia de los tiempos faraónicos. Los almacenes del Rameseum, de adobe, constituyen un hermoso ejemplo de esas falsas bóvedas. La bóveda a base de dovelas, la que empleamos nosotros, fue conocida desde la Dinastía III, al menos. Pero casi no se empleó en los templos o las tumbas de piedra, seguramente por razones religiosas que están por aclarar. Por el contrario, se encuentra bastante a menudo, cuando no tiene que sostener ningún peso, la bóveda en tongadas saledizas, consistente en colocar cada hilada de sillares de manera que salga un poco con respecto a la anterior hasta que se juntan ambos lados. Luego se procede a vaciar por debajo, dando al techo perfil circular. Es el procedimiento utilizado en Abidos, por ejemplo, en las siete capillas del santuario.
 
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