Columna egipcia
Las columnas de piedra derivan de soportes de madera y de nervaduras de palmera, empleados en las construcciones destinadas a los vivos. Entre estos soportes, los simples troncos desbastados con la azuela dándoles forma poligonal constituyen el origen de las columnas llamadas protodóricas. En cuanto a las columnas palmiformes, podrían derivar de un tronco de palmera con sus hojas terminales. Pero ninguna arquitectura pudo poseer jamás unos soportes constituidos mediante tallos de papiro atados, y todavía menos mediante ramos de loto. Se trata ahí de temas simbólicos de la columna que expresan la vida infusa al edificio o su florecimiento. Por otra parte, las columnas llamadas campaniformes representan una sola umbela de papiro. Aun cuando la estilización ha redondeado completamente el fuste, como en la avenida axil de la sala hipóstila de Karnak, se tuvo cuidado en marcar con unos trazos los tres ángulos del tallo triangular del papiro, así como en dibujar claramente los folíolos de la base. La columna, llegada a elemento arquitectónico autónomo, comprende una basa, un fuste, un capitel y un ábaco. Según las necesidades de la expresión simbólica, estos diversos elementos adquirirán más o menos importancia. Por ejemplo, la columna hathórica comprenderá un capitel (cabezas de la diosa Hator) y un ábaco considerable (sistro). A veces, una misma columna será vegetal y hathórica (sala de la Aparición en Dendera). En algunos mammisis, los ábacos de las columnas vegetales adquirirán dimensiones excesivas para llevar una efigie de Bes danzante (mammisi romano de Dendera y mammisi de Edfu). En el Imperio Antiguo se ven aparecer las columnas palmiformes (templo de Onnos en Saqqara) y las columnas fasciculadas lotiformes. Éstas se las encuentra también en el Imperio Medio y en el Nuevo. Se encuentra asimismo la columna estaca, mera transcripción en piedra de una estaca original de madera destinada a sostener una lona de tienda (sala de fiestas en Karnak). En la época tardía, las columnas pasan a ser compuestas, o sea que se hacen figurar todos los vegetales en el capitel, el cual aparece recargado. Prácticamente, la variedad es extremada: Filé, Kom Ombo, Edfu, Esna y Kalabcha ofrecen capiteles muy diversos y frecuentemente de bello efecto.

