Enfermedad sagrada
Antiguamente se llamaba así a la epilepsia, cuyas convulsiones, análogas a los trances en que quedaban sumidos ciertos adivinos en los momentos de inspiración, se consideraban, a nivel popular, de origen divino. Hipócrates, en su tratado Sobre la enfermedad sagrada, polemizó contra esta superstición y falsa religiosidad, al defender el carácter natural de la epilepsia.

