Irtisen

o Irirusen (siglo XXI a.C.). Artista escultor egipcio que vivió durante la Dinastía XI (2.133-1.991 a.C.) egipcia y, más exactamente, durante el reinado del soberano Nebhepetre Mentuhotep II. Irtisen ha dejado una magnífica estela en caliza (1,17 m de altura), conservada en el Museo del Louvre y proveniente, seguramente, de Abydos. El monumento, único en su género, es obra del mismo Irtisen y puede considerarse, si bien no una obra firmada, al menos una obra atribuible a un autor cuyo nombre nos es conocido. La estela conserva en la parte superior una inscripción de quince líneas con bellísimos jeroglíficos. En ella se lee una dedicatoria protocolaria al faraón, que permite la datación; la fórmula para las ofrendas, y, al final, la parte más propiamente biográfica. Debajo de la inscripción aparece Irtisen en persona representado de pie y acompañado de su mujer. Frente a los cónyuges se encuentran sus numerosos hijos que, colocados uno tras otro, parecen formar en una pequeña procesión. Conocemos el nombre de la esposa, Hepu, y también los de sus hijos: Senuseret, el mayor, Montuhotep, Samontu, Neitkemu y Tanen. Debajo de esta escena hay un recuadro en el que los dos cónyuges están representados a solas y sentados frente a una mesa repleta de ofrendas de vegetales y animales. En la parte autobiográfica de la inscripción, Irtisen, después de revelar que ha sido "director de los escultores, escultor y pintor", habla así de su arte: "Yo soy uno que conoce el secreto de los jeroglíficos y el modo de celebrar las ceremonias religiosas. Yo (siempre) he empleado la magia sin que nada me pasara inadvertido, puesto que soy un artista que es excelente en su arte y que ha alcanzado la cumbre de aquello que ha aprendido. Yo conozco las reglas de los movimientos y las proporciones de los cálculos, sé esculpir en hueco y en relieve (...). Yo conozco el andar de una figura masculina y el venir de una figura femenina, la pose de un pájaro apresado en una trampa, los gestos del que golpea a un prisionero, mientras un ojo mira al otro; la mirada del enemigo aterrorizado; el levantar del brazo de aquél que golpea un hipopótamo, y el porte del que corre. Yo conozco las proporciones de los colores y sus elementos y no permito que el fuego los queme ni que el agua los decolore. Esto no fue revelado a nadie excepto a mí mismo y al hijo mayor de mi cuerpo, porque dios (=el soberano) ordenó que él fuera instruido a este propósito: yo he visto aquello que ha salido de sus manos cuando realizaba trabajos con todo tipo de metales preciosos, comenzando por la plata y el oro para acabar con el marfil y el ébano." El interés de esta inscripción no reside tanto en los aspectos técnicos de la actividad de Irtisen, como en los de carácter histórico más general. Puede observarse, sobre todo, que Irtisen fue un personaje de gran importancia en comparación con la escasa relevancia del papel que, en general, desempeñaban los artistas en la sociedad egipcia. La inscripción conserva además otros motivos de interés. Irtisen subraya en ella con mucho orgullo su conocimiento del "secreto de los jeroglíficos", dato que confirma, por un lado, su título de "escriba" (en egipcio sesh, palabra que significa tanto "escribir" como "dibujar") y, por otro, los bellísimos jeroglíficos que ha inciso en su estela. En la estela de Irtisen los signos que vemos esculpidos en la piedra fueron primero trazados con pincel, ciertamente por nuestro personaje, para, poco después, ser incisos por un anónimo picapedrero. Ver, Escultores, Escultura griega, Escultura romana.
 
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