Bek

o Bak (siglo XIV a.C.). Alguno de los artistas de Amarna nos es conocido sobre todo por una estela de cuarcita, a modo de una fachada de naos (67 cm de altura), hoy atesorada en el Museo egipcio de Berlín, y por un graffiti de Assuán. Hijo de la dama Roy de Heliópolis y del escultor Men, quien, a su vez, también fue escultor y autor de (éste es uno de los extraños casos en los que es posible atribuir una obra a un artista) dos gigantescas figuras, conocidas como los "colosos de Memnón", situadas en la ribera izquierda de Tebas, que representan a Amenofis III. La lectura de los cargos de Bek reviste gran interés. Él declara haber sido "director de los trabajos", "aprendiz de Su Majestad (Ajenatón) en persona" y "jefe de los escultores encargados de los monumentos grandes e importantes en el templo de Akhetatón (Tell el-Amarna)". A primera vista, la serie de los cargos de Bek puede parecer algo misteriosa. Sin embargo, un examen atento nos demuestra que no es así. El primer cargo, "director de los trabajos", nos permite saber que entre sus actividades estaba también la de arquitecto, aunque, por desgracia, nada sepamos de los trabajos que llevó a cabo en una localidad llamada "Montaña Roja". Es, en cambio, de sumo interés el segundo de sus cargos ("aprendiz de Su Majestad en persona"), el cual, en realidad, no es un verdadero cargo, sino más bien una fórmula autobiográfica que no significa necesariamente que él haya aprendido la técnica escultórica del propio faraón (Bek era hijo de un escultor y lo más probable es que aprendiera de éste su arte), sino que recibió del soberano las directrices conforme a las cuales debían realizarse las esculturas. Es decir, aquello que podemos definir como su "doctrina", tal como otros justamente entienden y traducen. A Bek, uno de los hombres que formaron parte del reducido grupo que tuvo la oportunidad de escuchar la predicación de Ajenatón de su propia boca, debemos el estilo de los primeros años, y por ello se le vincula con el desarrollo del estilo amarniense, una combinación peculiar de manierismo y excepcional naturalismo. No cabe duda de que Bek llevó al extremo las ideas del soberano y que su arte, aunque tan sugestivo, fuera duro y dogmático, y estuviera destinado a un rápido agotamiento. La imagen que nos ha dejado de sí mismo y de su mujer Taheret en la estela de Berlín es un buen ejemplo de su talante. La estela es en sí misma una obra peculiar, con las dos figuras en el interior de una naos, pero esculpidas casi tridimensionalmente. Si, como parece probable, el propio Bek esculpió la estela, este podría ser el autorretrato más antiguo que se conoce. Fue sucedido como escultor jefe por Tutmosis. En Asuán, una escultura en un gran bloque de granito muestra a Men y Bek juntos, adorando, respectivamente, estatuas de Amenofis III y de Ajenatón. Ver, Escultores, Escultura griega, Escultura romana.
 
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