Guerras galas

En el norte de Italia, las tribus galas de los boyos, ínsubres, lingones y taurinos, que poblaban la llanura del Po, después de un largo período de trnnquilidad, comenzaron a manifestar una imprevista agresividad y, en el 226 a.C., reforzadas por nuevos grupos procedentes del otro lado de los Alpes, descendieron, a través de los Apeninos, hasta Umbría y Etruria. Un ejército romano alcanzó al ejército bárbaro en Talamón y deshizo sus fuerzas (225). Pero el gobierno romano no se dio por satisfecho con la victoria y buscó una solución más duradera y enérgica al problema galo, que pasaba por el sometimiento de las tribus al sur del Po y la anexión del territorio de la Galia cisalpina. Entre el 224 y el 222, las victorias romanas en el río Oglio y, sobre todo, en Clastidium, cerca de Pavía, aseguraron el sometimiento del territorio entre los Apeninos y el Po. La conquista de la Galia cisalpina fue completada con la fundación de las colonias de Cremona y Placentia, junto al Po, y con la construcción de una gran calzada, de Roma a Rímini, a través de los Apeninos, la Vía Flaminia.
 
Volver