Dan

La ciudad de Dan se extiende por las algo más de 20 Ha de un montículo artificial cuyas cotas oscilan entre 10 y 20 m de elevación respecto del terreno circundante. Situada en el centro de la fértil comarca que da acceso a la vertiente meridional de la serranía del monte Hermón, por la que fluye el homónimo río Dan, ocupaba un emplazamiento estratégico en la encrucijada de dos de las rutas principales de Canaán: el Camino del Rey y un ramal septentrional de la Vía Maris. Aquél atravesaba el país de norte a sur en paralelo al Jordán y se prolongaba hasta Arabia a través del desierto; éste enlazaba la Vía Maris con el centro de Siria y con Mesopotamia. Al sur de la ciudad unen sus aguas el Dan, el Hasbani y el Banias para formar el río Jordán, que a 40 km al sur se adentra en el Mar de Galilea. Dan aparece mencionada en la Biblia muy a menudo, sobre todo en la expresión desde Dan hasta Bersheba, con la que se nombra al país en su conjunto. Cuando la tribu homónima de Dan se apoderó de ella a principios del siglo XII a.C., la ciudad ya tenía una larga historia. Los vestigios humanos más antiguos hallados en el lugar datan del Neolítico y del Calcolítico, cuando fue ocupado por la abundancia del agua y la fertilidad del terreno. Ambas razones explican su prosperidad durante el Bronce Antiguo ll-lll (ss. XXVIl-XXlV a.C.), atestiguada por los numerosos restos cerámicos encontrados. Posteriormente la ciudad entró en el declive que afecto a la mayoría de los núcleos urbanos de Canaán a finales del III milenio, y quedó deshabitada. El Bronce Medio II marca el inicio de una nueva etapa de esplendor para la localidad, conocida bajo el nombre de Laish o Leshem como emporio comercial en las tablillas de Mari del siglo XVIII y en los textos egipcios de execración. Conquistada en los albores del Bronce Reciente por Tutmosis III (mediados del siglo XVI), no menguó de inmediato en su riqueza a juzgar por los numerosos restos micénicos y chipriotas aparecidos en las excavaciones. Pero hacia el siglo XIII, en las postrimerías del citado período, la ciudad estaba tal vez en la esfera de influencia de Sidón, y la pobreza de los restos encontrados confirma su decadencia. A mediados del siglo XII, ya en la Edad del Hierro, la ciudad de Laish cayó en poder de la tribu de Dan, que le dio su nombre. La ciudad de Dan, ya israelita, alcanzó cierto esplendor bajo el reinado de Jeroboam I (922-901), que mandó erigir en ella un santuario en el que se veneraba un becerro de oro, episodio narrado en Reyes 12, 28-31. Tal ídolo y santuario fueron muy mal vistos por los círculos ortodoxos, como se aprecia en Amós 8, 14. Pero la renovada prosperidad de la urbe se interrumpió momentáneamente a principios del siglo IX a consecuencia de la guerra sostenida por el rey sirio Ben Hadad I con Baasa de Israel, que se saldó con la destrucción de Dan y otras poblaciones cercanas. Al fin y al cabo, la posición casi fronteriza de la ciudad hacia de ella paso de entrada para las invasiones provenientes del norte. Durante los reinados de Acab (869-850) y Jeroboam II (786-746), Dan y su santuario revivieron sus días de gloria; así lo atestiguan la monumental puerta de entrada, las sólidas murallas y la ampliación del área cúltica. En el año 733 la ciudad sucumbió ante las tropas asirias al mando del rey Tiglatpileser III. Aunque la falta de grandes señales de destrucción apunta a que la villa no opuso resistencia seria ni sufrió daños considerables, cabe suponer que las capas dirigentes de la población fueran deportadas a Asiria, conforme a la práctica habitual de los conquistadores. Aunque la ciudad entró en decadencia, siguió habitada ininterrumpidamente durante las épocas babilónica, persa y helenística, cuando parece que se la conoció con el nombre de Antioquía. Según se desprende de la información de Flavio Josefo en sus Guerras de los Judíos, fue conquistada por el monarca judío Alejandro Janeo (126-76 a.C.), y ya no pasó de ser una localidad rural, como indica su nuevo apelativo de Kefar Dan (pueblo de Dan) en Demay I, del Talmud de Jerusalén. Una de las últimas referencias documentales de la localidad la proporciona Eusebio de Cesarea en el siglo IV, que en su Onomastikon alude a ella como la población que está a cuatro millas de Panias. Se supone que la ciudad quedó deshabitada a partir de la época islámica hasta nuestros días. Hoy, se cree corresponde a la actual Tell-el-Kadhi o Tell Dan, colonia distante 6 km de Banias, al norte de Israel. Ver, Hazael.
 
Volver