Caridemo
(Charídemos) (siglo IV a.C.). Jefe de mercenarios natural de Oreo, en la isla de Eubea. Combatió alternativamente en favor de Atenas, cuya ciudadanía obtuvo y donde más de una vez fue elegido estratego, y de su oponente Cotis, rey de los odrisios de Tracia, con una de cuyas hijas casó. Tras haber participado en la revuelta de los sátrapas (362), Caridemo intentó hacerse con un pequeño dominio en la Tróade, y no habiéndolo conseguido cruzó el Quersoneso sirviéndose de Cefisódoto, a quien abandonó para combatir de nuevo junto a Cotis, poniendo sitio a las plazas atenienses de Eleo y Critote (360). Habiendo sido asesinado Cotis (360-359), Caridemo apoyó al príncipe Cersobleptes y forzó a Cefisódoto a firmar un tratado por el que Cardia, llave del Quersoneso, pasaba a su poder. La aparición de dos nuevos pretendientes al trono odrisio cambió la situación, que se complicó con la intromisión de Atenas y de Filipo II de Macedonia. Provisto de fuerzas superiores, Atenodoro, que protegía a Berisades, logró que Cersobleptes aceptara la división del reino y que además devolviera el Quersoneso a Atenas (357), lo que realmente no se hizo efectivo sino hasta la presencia de Cares, si bien Cardia se mantuvo de hecho en manos de Caridemo, En los años siguientes, Caridemo siguió apoyando a Cersobleptes y combatió contra Filipo en favor de Atenas, aunque sin grandes consecuencias: así, en el 348 intervino en Olinto, pero después de algunos pequeños triunfos se entregó a una vida de molicie. Cuando Filipo convirtió el reino odrisio en vasallo (346), Caridemo regresó a Atenas, donde después de la batalla de Queronea fue encargado de organizar la defensa de la ciudad, pero al poco fue sustituido por Foción (338). En el año 335, Alejandro Magno exigió su entrega, pero Caridemo huyó y se puso al servicio de los persas. Según se dice, fue ejecutado por orden de Darío III, molesto por la franqueza e insolencia de Caridemo en criticar las medidas militares tomadas por los generales persas (333).

