Claudio
Apio, conocido como Caecus "el ciego" (Appius Claudius Caecus) (ss. IV-III a.C.). Descendiente de una vieja familia sabina, no se sabe cuándo se quedó ciego. Su Elogium permite reconstruir su carrera política con ciertas garantías: cuestor hacia el 316, edil curul hacia el 313, censor en el 312. cónsul en el 307, edil curul por segunda vez hacia el 305, interrex en el 298. pretor en el 297, cónsul por segunda vez en el 296, pretor por segunda vez en el 295 y dictator entre el 292 y 285. De todas las magistraturas por él desempeñadas, la censura fue sin duda la más importante, como destacan Livio y Diodoro. Durante este mandato llevó a cabo reformas materiales como el agua Claudia y la vía Apia que unía Roma con Capua. Se ha puesto de relieve que ambas obras son reflejo de los dos centros de interés de Claudio: en el interior, el bienestar de la población urbana de Roma y en el exterior, el contacto con el mundo de los negocios de la Campania. También llevó a cabo algunas iniciativas de tipo religioso convirtiendo en oficial el culto, hasta entonces privado, de Hércules en el Ara Máxima. Sin embargo, las reformas más importantes las realizó dentro del ámbito de la constitución romana. Respecto al Senado, procedió a realizar una lectio senatus o confección de la lista de senadores, conforme a los poderes que le otorgaba la lex Ovinia (318-312); dicha lista escandalizó a muchas familias patricias, ya que incluía en ella hasta hijos de libertini, como Cn. Flavio. También autorizó a los ciudadanos a que se inscribieran en la tribu de su preferencia, lo que abría a los plebeyos las puertas de su futuro dominio en los comicios tributos y favorecía a los no posesores frente al campesinado. El significado de la obra de Claudio ha sido visto de forma muy diferente por la moderna historiografía. Su figura se interpreta hoy como la de un representante típico de la nobilitas de la época y su obra política más como beneficiosa para los propietarios de capital mobiliario que como "democrática" o "revolucionaria". En el 296 y 295 tomó parte en las guerras de Roma contra Etruria y Campania, coincidiendo con la dedicación (296) del templo de Bellona en el Circo Flaminio. Es conocido el hecho de que, ciego y siendo de edad avanzada, quiso ser trasladado hasta el Senado para oponerse a las propuestas pacificadoras de Pirro (ca.280), lo que pone de manifiesto su deseo de reservar para Roma el dominio de la Magna Grecia. Claudio es también conocido por su faceta de orador, jurista y literato. Dejó escritos varios discursos y una colección de sentencias morales en versos saturnios, siendo considerado por muchos como el primer "escritor" latino.

