Demócrito
(ca.460-356 a.C.). Filósofo que desarrolló la teoría atómica de Leucipo. Era hijo de un ciudadano rico de Abdera (Tracia). Se dice que viajó mucho por Egipto y el Imperio Persa. Como filósofo aprendió de Leucipo, Anaxágoras y quizá de Protágoras. Platón y Aristóteles recibieron influencia de su pensamiento: Aristóteles menciona con frecuencia su nombre, mientras que Platón quería quemar todos sus libros. Nuestra más grande autoridad sobre él es Diógenes Laercio, que menciona setenta títulos de sus obras. Sus escritos se agrupan en trece tetralogías que se clasifican bajo cinco temas: Libros éticos, físicos, matemáticos, filológicos y técnicos. Compuso, además, obras sobre astronomía, geografía y ciencias naturales. No nos ha llegado ninguna de ellas, salvo algunos fragmentos. Las contribuciones de Leucipo y Demócrito a la teoría atómica a veces son difíciles de separar. De cualquier modo, son una respuesta a la teoría eleática de la unicidad e inmovilidad del universo, que niega la existencia de espacio vacío. La escuela eleática, fundada por Parménides a principios del siglo V a.C. en Elea, defendía el monismo, según el cual toda nuestra realidad se deriva de una única y eterna realidad. Los atomistas rescatan el mundo real, tal y como lo conocemos, postulando la existencia del vacío. Según la teoría atomista, los átomos, que constituyen la realidad, son numerosos, pequeños, sólidos e invisibles, todos del mismo material, pero con diferentes formas y tamaños; al moverse en círculo por el vacío, producen los diferentes objetos materiales, sólidos, líquidos y gaseosos, del mundo visible. Los atomistas no podían explicar el origen de ese movimiento. También postularon la existencia de muchos otros mundos similares. En consonancia con esto había una teoría de la percepción y del alma, que era considerada tan perecedera como el cuerpo y, como él, constituida por átomos. Conocemos mejor el atomismo gracias a Epicuro y Lucrecio. Los aspectos éticos de la teoría de Demócrito no están claros, pero sabemos que en la antigüedad tenía fama de ser jovial (se le llamaba "el filósofo risueño"). Probablemente predicó la moderación, la participación en política y la democracia. Se desconoce casi todo lo referente a su matemática. Aristóteles lo veneraba como biólogo. Vivió muchos años: parece que murió con cerca de ciento cuatro años. Demócrito constituye una figura esencial en el desarrollo del pensamiento, pero la posteridad prefirió las teorías de sus rivales, por lo que sus obras no nos han llegado. Cicerón alaba su estilo tanto por la belleza de su lenguaje como por la claridad, en contraste con la oscuridad de Heráclito. Con Demócrito se inicia el período sistemático de la historia de la filosofía. Su sucesor más importante fue Epicuro, que parece que al final acabó desdeñándolo.

