Nefermaat

(ss. XXVII-XXVI a.C.). Príncipe (ca.2.587) de la Dinastía IV egipcia. La habilidad de los egipcios para innovar y experimentar está bien documentada en la tumba del príncipe Nefermaat, un gran personaje que fue visir del rey Esnofru y que poseyó el título de "gran hijo del rey". En su mastaba en Meidum hay escenas realistas de sus propiedades, pintadas con una técnica de colores en el interior de los bajorrelieves que, se dice, fue desarrollada por el propio príncipe. Desgraciadamente, el clima tan seco de Egipto hizo que los rellenos se desecaran y se descascarillaran; el efecto original, sin embargo, debió de ser sorprendente. Nefermaat tuvo a su disposición a los mejores pintores de la época. Su tumba y la de su esposa Atet son famosas por las excelentes pinturas que las decoran. Estas incluyen los célebres gansos (en la tumba de Atet), secuencias de una cacería de pájaros, y un antílope guiado por su dueño (hoy, en el Museo Egipcio de El Cairo). Hay también escenas curiosas de los hijos de Nefermaat y Atet jugando con sus animales domésticos (monos, gansos y perros). Tal capilla se halla desmantelada y distribuida en numerosísimas colecciones de Europa y de Estados Unidos. Nefermaat fue partidario del príncipe Khefrén y uno de los principales miembros de la familia real que aseguraron su ascenso final a la realeza. Uno de sus hijos fue el visir Hemionu, a quien se atribuye la dirección de la construcción de la Gran Pirámide del rey Queops.
 
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