Epaminondas
(Epameinóndas) (ca.411-362 a.C.). El más grande general tebano. Recibió educación filosófica del pitagórico Lisis de Tarento. Salido de una familia noble, pero pobre, instruido, filósofo, regresó del destierro para ayudar a Pelópidas a libertar a Tebas de la opresión lacedemonia, viéndose envuelto en la revuelta que hubo en Tebas en diciembre del 379 contra los gobernantes oligárquicos proespartanos. Epaminondas será el artífice de la hegemonía de Tebas durante la primera mitad del siglo. Pero su figura no se hizo realmente visible hasta el año 371, en el que, en calidad de beotarca, sobresalió en el Congreso de la Paz reunido en Esparta. En las negociaciones de paz antes mencionadas, Epaminondas tuvo un enfrentamiento con el rey espartano Agesilao, pues solicitó que en el tratado final el término "tebanos" se sustituyera por el de "beocios", lo que suponía un reconocimiento de la Liga Beocia. Por ese motivo, Agesilao, contrariado y con el beneplácito de Atenas, excluyó a Tebas del tratado, con lo que la paz no fue más que papel mojado. Su figura se une irremediablemente a la de su fiel amigo Pelópidas, algo más joven que él, y que colaboró igualmente al sostenimiento de la hegemonía tebana (371-362). Hay una historia que no puede ser verificada, según la cual Epaminondas salvó la vida a Pelópidas en la batalla de Mantinea (385). Se asoció con Pelópidas para constituir el Batallón Sagrado, una unidad de infantería formada por hombres cuya lealtad y preparación para la lucha proporcionaron a Tebas el núcleo de un ejército excelente. Epaminondas participó en los intentos de volver a constituir la Liga Beocia, bajo liderazgo tebano, y fue elegido para su Consejo como uno de los once beotarcas. En el año 371 tuvo lugar una conferencia de paz entre los principales Estados dirigentes de Grecia. Epaminondas representó a Tebas y advirtió al resto de los Estados beocios que no pronunciaran el juramento por separado para que no fueran reconocidos como participantes independientes. De este modo aseguró la unión de Beocia bajo liderazgo tebano. El resultado fue que Agesilao II, rey de Esparta, y los atenienses rehusaron aceptar la participación de Beocia en el tratado. Entonces Tebas fue amenazada por una fuerza espartana al mando de Cleómbroto. Epaminondas fue uno de los generales que condujeron un pequeño ejército beocio, incluido el Batallón Sagrado, que aplastó al ejército espartano, superior en número, en la llanura de Leuctra (371), a escasa distancia de Tebas. Epaminondas persuadió a sus colegas para que adoptaran una estrategia de ataque frontal con un ala izquierda muy reforzada; esto condujo a la derrota de los espartanos, cuyas pérdidas en la batalla fueron tan grandes que pusieron en desbandada al ejército enviado para recuperar la posición. El genio de Epaminondas brilló especialmente con esta estrategia militar al idear el "orden de batalla oblicuo". De ese modo, el ejército espartano, que basaba su hegemonía en el empuje de su ala derecha, se vio soprepasado por esta nueva estrategia, en la que el ala izquierda llevaba el peso de la acción. Esta derrota supuso un golpe para Esparta del que ya no volvería a recuperarse. Epaminondas realizó una política de extensión de la Liga y de formación de alianzas con Estados vecinos no beocios. Dirigió una invasión del Peloponeso, a instancias de la Liga Arcadia, en el invierno del 370-369. Comenzó reduciendo a las ciudades arcadias de Orcómeno y Herea, que se habían sublevado contra dicha Liga. Después de esto invadió el territorio espartano y llegó a alcanzar Gition, el puerto de Esparta. Liberó Mesenia del control espartano y desbarató así las bases económicas del poder espartano. Organizó la construcción de una nueva capital para el área del monte Itome, llamada Mesene. A su regreso a casa en la primavera del 369, Epaminondas, que había conservado de forma ilegal su puesto como beotarca durante más de un año, fue acusado junto con Pelópidas y luego absuelto. En el 368, de nuevo invadió el Peloponeso, rompió las defensas del istmo y facilitó la fundación de la ciudad de Megalópolis. Esparta estaba, pues, rodeada por un círculo de poderosos enemigos. Por todo esto, Epaminondas se hizo famoso: estaba al frente de un Estado reconocido como el campeón de la libertad y la democracia, frente a una Esparta brutal y a una Atenas corrompida por sus asociaciones. En Grecia surgieron varias ligas de Estados, inspiradas en la Liga Beocia, y Epaminondas jugó un papel en su organización. Una vasta alianza, bajo liderazgo tebano, vio la luz en Grecia continental con sede en Delfos. Epaminondas consiguió nuevamente fama en el 367 al obligar a Alejandro de Feras a entregar a Pelópidas, a quien este retenía como prisionero de forma ilegal. En el 366, como beotarca, dirigió un ejército a Acaya, en el norte del Peloponeso, y trató de ganar a los Estados de esta región para que se aliaran con Tebas. Sin embargo, sus planes más moderados fracasaron por la interferencia de los aliados arcadios de Tebas, que forzaron el establecimiento de las democracias en el Peloponeso. En el 363, Epaminondas condujo una expedición naval para perjudicar los intereses de Atenas. Zarpó sin oposición alguna en dirección a Bizancio y su presencia animó a otras ciudades de la región a revolverse en contra de Atenas, que se vio sacudida por esta iniciativa. A su regreso a Tebas, protestó por el castigo impuesto al pueblo de Orcómeno por complot contra la democracia tebana. Poco después se produjo una escisión en la Liga Arcadia y, a principios del 362, Epaminondas dirigió al ejército beocio y a contingentes aliados hacia Arcadia y atacó a sus enemigos de uno en uno antes de que pudieran unirse. En el mes de junio realizó un breve asalto a Esparta y luego se desplazó rápidamente a Mantinea, en donde se enfrentó al enemigo, que estaba firmemente emplazado. Sus tropas ganaban la batalla cuando él cayó (362), de modo que una gran victoria se convirtió en derrota: a los enemigos de los tebanos se les liberó de responsabilidades y Grecia volvió a sumirse otra vez en la confusión. La firma de una paz entre Esparta y Tebas puso fin al conflicto. La figura de Epaminondas se destaca como una de las más respetadas de su siglo, a causa de la nobleza de su carácter. En cuanto a su innovación estratégica, con la que consiguió asestar un fuerte golpe a la supremacía militar de Esparta, fue la precursora de las nuevas estrategias que más tarde iban a fundamentar el poder hegemónico de Filipo II de Macedonia, que por aquella época estaba renido como rehén en Tebas, y de Alejandro Magno. Ver, Batallón Sagrado.

