Aretas III
(ss. II-I a.C.). Rey nabateo (86-62). Derrotó a Alejandro Janeo y se apoderó de Damasco, que entregó a Tigranes II de Armenia. Fue convencido por Hircano II, para que apostase por su causa. Ambos sitiaron Jerusalén (63) para acabar con Aristóbulo II, hermano de Hircano. En este momento la historia de la región cambia para siempre. Pompeyo el Grande, que acababa de anexionar para Roma la provincia de Siria, se aprestó a intervenir en la lucha entre los dos hermanos. Pompeyo obligó a Hircano y a Aretas a levantar el sitio de Jerusalén y, aunque al final tomó partido por ellos y entregó el trono a Hircano, ambos se convirtieron en marionetas del conquistador. A cambio de su independencia, Aretas debió pagar un tributo a los romanos de 300 talentos, lo que le convertía, de hecho, en reino cliente de Roma.

