Sangre
La sangre era considerada en la antigüedad como símbolo y fuente de vida. Mediante la presencia de sangre en los sacrificios los fieles buscaban una renovación vital y la protección divina. La sangre se consideraba propiedad divina, de ahí la prohibición de beberla, común a casi todas las culturas; sin embargo, recibir sangre rociada sobre el cuerpo o la vivienda era una forma de invocar a la divinidad y solicitar la continuación de su benéfica protección (recordemos el pasaje del Éxodo en el que los israelitas untan sangre sobre sus dinteles para evitar el paso del ángel de la muerte).

