Al-Mina

Establecimiento eubeo en Siria, en la desembocadura del Orontes, que, casi desde su fundación a finales del siglo IX a.C., aparece como un gran centro del comercio griego con Oriente. Los eubeos vendían su cerámica en grandes cantidades a principios del siglo VIII. A través de Al-Mina se establece una ruta que va desde Mesopotamia al norte de Siria y desde aquí hasta Grecia, a través de Eubea. La verdadera causa del establecimiento eubeo estriba en la necesidad helénica de comerciar con los metales y productos manufacturados del reino de Urartu. En Al-Mina viven comerciantes griegos y chipriotas pero el elemento indígena siempre predomina. El poderío asirio arruina en Al-Mina las actividades mercantiles de los griegos que se recuperan con la caída de Nínive en 612 a.C.. Por tanto los últimos años del siglo VII a.C. muestran el afinamiento de nuevas hornadas de comerciantes de la Hélade. Sin embargo Al-Mina sufre otro eclipse con el desarrollo del Segundo Imperio Babilonio que favorece el centro de Tell-Sukas donde se constata la presencia griega hasta finales del siglo VI a.C.. Dentro de esa serie de muertes y resurrecciones la conquista de Babilonia en 539 a.C. por Ciro II el Grande origina un nuevo auge de Al-Mina, poblada casi exclusivamente por griegos dentro del Imperio Persa de los Aqueménidas, que dura hasta el 300 a.C. con la fundación de Seleucia en el mismo valle del Orontes.
 
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