Dionisio II
o Dionisio el Joven (siglo IV a.C.). Tirano de Siracusa (367-357 y 346-343) e hijo mayor de Dionisio I. Nació hacia el 397 y se convirtió en tirano a la muerte de su padre. Inteligente pero sin dotes de gobierno. Puso un rápido final a la guerra con Cartago firmando un tratado en los mismos términos que su padre después de la derrota de Cronion. Gobernó durante diez años, recibiendo al principio la influencia de Platón mediante la intervención de su tío y cuñado Dión. Después, instigado por el historiador Filisto, desterró a Dión, pero retuvo a Platón en su corte durante al menos un año. Dionisio II fue muy diferente de su despiadado padre: tenía una visión limitada de la situación, no le gustaba luchar y se sentía más inclinado hacia las artes y la filosofía. Sin embargo, la intención de Platón de hacer de él el primer príncipe filósofo fracasó, en parte porque los cortesanos querían conservar su poder. En el 361, Platón regresó por poco tiempo a Siracusa y se encontró con que Dionisio estaba bajo otras influencias y era menos receptivo a sus consejos. Desde el inicio de su reinado, Dionisio había hecho la paz con Cartago, retomado la política colonial en el Adriático y reconstruido Rhegion, para lo cual durante cierto tiempo residió en Locri, patria de su madre. Aprovechando la ausencia de Dionisio, Dión regresó con un contingente de mercenarios y se apoderó de Siracusa (357). Pero los planes de Dión no tuvieron éxito y después de diez años de luchas internas en que varios personajes se sucedieron al frente de Siracusa, Dionisio regresó a la ciudad (346). La tomó de manos de Hiparino y gobernó en ella durante dos años, hasta que fue aislado en Ortigia por un aspirante a tirano, el siracusano Hicetas, que se estableció en Leontinos con apoyo cartaginés. En cada ciudad de Sicilia, en Catania como en Taormina, en Mesina como en Leontini, había surgido un tirano local. Los siracusanos volvieron la vista a su metrópoli, Corinto, que les envió en 344 un mediador, Timoleón. Cuando éste llegó de Corinto, después de haber derrotado a las fuerzas de Hicetas en Adrano, Dionisio se alió con él durante un tiempo y compartió con él el control de Catana, pero en el verano del 343 fue depuesto por Timoleón y enviado al exilio en Corinto, en donde vivió muchos años dedicándose a la enseñanza.

