Esquilo
(ca.525-456 a.C.). Autor ateniense de tragedias originario de Eleusis. Era de noble cuna, hijo de Euforión. Combatió en la batalla de Maratón, donde su hermano Cinegiro murió de forma heroica, y quizá también en las batallas de Salamina, Artemision y Platea, todas ellas de la Guerra Persa. Comenzó escribiendo drama poético hacia el 499 y ganó el primer premio en 484 y al menos una docena de veces después de dicha fecha. Escribió unas ochenta obras, de las que solo nos han llegado siete. Estaban compuestas y producidas en grupos de tres o cuatro, por lo general con un único tema narrativo, como es el caso de la Orestiada, que es la única trilogía griega que nos ha llegado. De entre las obras que se han conservado, Los persas, con el tema del efecto de la derrota de Salamina sobre la corte persa, fue representada en el 472 y es la única entre las tragedias griegas que nos han llegado que trata de un suceso contemporáneo y no de un mito. Los siete contra Tebas, representada en el 467, es una tragedia que trata del mítico ataque a Tebas por parte de siete héroes que querían poner en el trono a Polinices. La Orestiada, junto con la sátira perdida Proteo, fue representada en el 458, y comprende una trilogía que narra la historia del regreso de Agamenón de la Guerra de Troya, su asesinato a manos de su esposa Clitemestra y del amante de esta Egisto; la venganza del hijo de Agamenón, Orestes, que ejecutó a los dos amantes, y la subsiguiente persecución de Orestes por las Furias. Las suplicantes fue una representación de la década del 460; es la primera parte de una trilogía sobre las Danaides. Prometeo encadenado, que cuenta el castigo de Prometeo a manos de Zeus por haber entregado el fuego a los hombres, fue una de sus últimas obras; está considerada por algunos, de forma errónea probablemente, como de otro autor. Esquilo hizo importantes innovaciones que aportaron nueva vida a la tragedia, lo que ha hecho que le consideremos padre de la tragedia. El fue quien inventó la máscara con que los actores salían a la escena; él quien los hizo vestir un traje más decente y más análogo a los personajes que representaban; él quien ideó el calzado llamado coturno, más alto que el que anteriormente usaban, y él finalmente, quien dio al lugar del espectáculo la forma de teatro por medio de unas tablas, pues antes las representaciones se hacían sobre caballetes móviles. Introdujo un segundo actor, redujo la parte asignada al coro y fue el primero en delinear su carácter. Aunque los coros de sus producciones son largos, comparados con los de sus sucesores Sófocles y Eurípides, la magnificencia de su lenguaje y la fuerza cósmica de sus temas dan a su obra un carácter sublime; está demostrado que fue apreciado en Atenas a juzgar por el número de premios que ganó y por el tratamiento que recibió en la disputa satírica con Eurípides que aparece en la obra Las ranas de Aristófanes. Sus producciones están llenas de ideas grandiosas y atrevidas y su dicción es apasionada, sublime, frecuentemente lírica y algunas veces oscura. En la obra de Esquilo, sus protagonistas, más que hombres, son seres heroicos envueltos en actos grandiosos pero también son víctimas de un destino implacable contra el que no pueden luchar. Esquilo fue acusado ante el antiguo tribunal del Areópago de haber revelado los misterios de Eleusis en una de sus obras, pero se aseguró la exculpación alegando no haber sido nunca iniciado en los misterios. Fue hacia el 472 a Sicilia a la corte del tirano de Siracusa Hierón I, donde escenificó Los persas para Hierón y escribió una obra en honor de la fundación de la ciudad de Etna. Descontento de las reformas de Efialtes, se exilió en Sicilia y murió en Gela en 456. La historia de la tortuga que un águila dejó caer sobre su cabeza calva parece una leyenda. Siguió siendo popular entre los atenienses, ganando premios por sus tragedias aun después de su muerte. Fue objeto de un decreto ateniense según el cual a aquel que quisiera representar alguna de sus obras, el arconte debía concederle un coro libre de gastos.

