Agüero
Son innumerables las fuentes a que la ignorancia y la superstición humanas han acudido en busca de motivos para fundamentar los augurios o presagios del porvenir. A medida que las civilizaciones se alejan en el pasado, los agüeros ocupan lugar más importante. Sirvan de ejemplo los famosos oráculos de los griegos, o la actuación de los arúspices y augures entre los romanos. En el mundo cristiano perduraron muchas de estas creencias, a pesar de su condena por la Iglesia, y todavía son acogidas algunas hasta por personas que en otros órdenes demuestran cierta cultura. Entre ellas se encuentran las de interpretar como anuncio de mala suerte: romper un espejo, derramar la sal o facilitársela a otra persona, abrir un paraguas bajo techado, creer en el aojo, tocar madera para librarse de éste, y otras muchas simplezas por el estilo.

