Calígula

Cayo Julio César (Caius Iulius Caesar Germanicus) (12-41). Hijo de Germánico de Agripina la Mayor, fue el tercer emperador y reinó del 37 al 41. Fue llamado Calígula (como diminutivo de caligae, sandalia militar que llevaba de niño, acompañando a su padre), por los soldados del ejército del Rhin, epíteto que el odiaba. Calígula nació el 31 de agosto en Antium y fue llevado por sus padres en sus viajes oficiales a la frontera renana (14-16) y más tarde, a Oriente (18-19). A la muerte de su padre, vivió con su madre en Roma hasta que ésta fue detenida (29); luego, con su bisabuela Livia y con su abuela Antonia hasta que fue reclamado por Tiberio en Capri (32). Tras la muerte de su hermano Druso, Julio César, en el 33, probablemente a manos de Sejano, Calígula era el siguiente en la sucesión junto al nieto de Tiberio, Gemelo (César Nerón, Tiberio Julio), siete años más joven que él. Ambos fueron declarados por Tiberio sus herederos, manifestando éste su esperanza de que fuera Calígula quien imperase, como así fue a su muerte, gracias a la intervención del prefecto de pretorio Macrón. Tiberio murió el 16 de marzo del 37 y con la ayuda de Macrón, el prefecto de la guardia pretoriana, Calígula fue aclamado emperador en Miseno ese mismo día y dos días después reconocido como tal por el Senado. Adoptó a su primo Gemelo, aunque el Senado había declarado nulo el testamento de Tiberio y Gemelo quedaba desheredado. Gayo fingió desagrado por Tiberio y se ganó el apoyo popular ensalzando la memoria de su padre y de su madre. Nombró a Claudio, Tiberio, su colega en el consulado. Organizó una serie de entretenimientos para obtener el apoyo popular. Su abuela Antonia murió a principios de mayo del 37, y en octubre Calígula cayó gravemente enfermo; algunas autoridades antiguas afirman que su posterior locura es una consecuencia de la enfermedad. Calígula era megalómano: decretó que debía ser adorado como Júpiter Latiaris y nombró sacerdotes para administrar su culto. En mayo del 38 ordenó la ejecución de Macrón y de Tiberio Gemelo. Cuando en el 38 murió su hermana favorita, Julia Drusila, a quien había nombrado su heredera, Calígula ordenó que se llorara su muerte públicamente por todo el imperio y proclamó su divinización, un honor sin precedentes para una mujer. Obligó a Memmio, Régulo a abandonar a su rica esposa Lollia, Paulina para poder casarse con ella, pero se divorció de Lollia en el 39 para casarse con Milonia Cesonia, que ya le había dado una hija. En el otoño del 39, Calígula viajó a la Galia y al Rhin, y descubriendo un complot contra su vida en Mainz, mandó ejecutar a sus líderes, Léntulo, Gneo Cornelio (Getúlico) y M. Emilio Lépido. Las hermanas del emperador, Agripina la Menor y Julia Livila, sospechosas de haber participado en el complot fueron desterradas. Calígula planeó una invasión de Britannia, pero la abandonó, haciendo únicamente que sus tropas recogieran conchas de la orilla a las que llamó "el botín del océano". Volvió a Roma en agosto del 40 para recibir una ovación, aunque no había obtenido ninguna victoria. El 24 de enero del año siguiente fue asesinado junto a su mujer, Milonia Cesonia y su hija por un grupo de soldados dirigidos por el tribuno del pretorio Querea, Casio. Su reinado estuvo marcado por el avance hacia un mayor despotismo y por el fracaso en el control de los gastos, que desembocó en un incremento de los impuestos. Calígula se comportó con impredecibles cambios de humor hacia su familia cercana, especialmente hacia su hermana Drusila, a la que asoció en su culto personal. Se casó cuatro veces. Ofendió a los judíos al exigir que se colocara su imagen en el Templo de Jerusalén para ser allí venerada, lo que provocó disturbios tanto en Jerusalén como en Alejandría. Fue disuadido de ello por Agripa, Marco. En los escasos cuatro años que permaneció en el trono (37-41) Cayo introdujo importantes innovaciones en la política imperial, entre las que destaca sin duda una concepción teocrática del poder más propia de las monarquías orientales (persa o helenística) que de las "limitadas" atribuciones de un princeps romano. En este sentido potenció las formas y ritos del culto imperial, que hizo extensivo a los miembros femeninos de su familia (abuela, esposa y hermanas). Se hizo adorar como un dios y procuró que se le levantaran estatuas en templos y edificios públicos. Exigió la "proskynesis" o postración ante su presencia a todos los ciudadanos según la costumbre de los reyes persas. Al modo de la realeza egipcia, mantuvo relaciones incestuosas con su hermana Drusila, a quien hizo deificar tras su muerte. Ordenó la ejecución o indujo al suicidio a algunos altos funcionarios como Macro, su prefecto del pretorio, o el mismo Gemelo, presunto heredero del trono imperial. En cambio mantuvo excelentes relaciones con los reinos-clientes vecinos entregando el trono a sus príncipes respectivos, casi siempre amigos personales del emperador, pero en detrimento de los intereses romanos, como la devolución del antiguo reino de Judea a Julio Agripa, un nieto de Herodes, lo que significaba la pérdida de su anterior status provincial. Con todo ello perdió las buenas relaciones que había mantenido con el Senado, al que pretendió ridiculizar en algunas ocasiones dentro y fuera de Roma, cuando, sin abandonar la Galia, realizó un simulacro de "invasión" de Britannia. Aparte de sus conocidas excentricidades, que ya desde antiguo constituyeron el núcleo de una imagen deformada de la realidad histórica de la época, Calígula adoptó una política populista rehabilitando el papel de los comicios, abolidos, de hecho, por Tiberio, frente al Senado y propiciando la promoción política de los grupos no aristocráticos, dejando en todo momento clara su superioridad respecto a los senadores. En este sentido Suetonio afirma que Calígula tenía tal poder que "todo le estaba permitido y contra todos", de ahí la idea de dominatio a la que suele asociarse su régimen, lo que no deja de ser chocante con el "modelo de príncipe" trasmitido por la historiografía antigua para el comienzo de su reinado. Le sucedió su tío Claudio.
 
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