Sipho
o Sipo. Inventado probablemente por Ctesibio en el siglo III a.C., descrito por Vitruvio y Herón, el aparato en cuestión es presentado como una bomba contra incendios por el propio Herón y por Plinio el Joven. Hesiquio la menciona en el siglo IV, e Isidoro de Sevilla da de la misma, en el siglo VII, una definición que nos ayuda a conocer también su potencia: "Llámase "sifón" a un instrumento por el que se sopla para lanzar agua. Los orientales lo utilizan en cuanto se enteran de que arde una casa, corren allí con sus sifones llenos de agua y apagan el incendio. Proyectando el agua hacia las partes superiores de un local, limpian también los techos". Los griegos designaban aquella bomba por el nombre de antlia, pero el término más corriente era sipho. Vitruvio, por su parte, la denomina machina ctesibia, es decir, máquina de Ctesibio. Tal como él la describe, constaba de "dos cilindros gemelos provistos de tubos que, formando una horquilla, se les adaptaban automáticamente e iban a converger en un receptáculo intermedio; dentro de cada cilindro había unos pistones bien pulidos y aceitados", que se accionaban por medio de una larga palanca. Al descender en un cilindro, estos pistones empujaban el agua hacia el recipiente interior, desde el que brotaba con fuerza por la parte de arriba. Dado que todos ellos subían y bajaban alternativamente en ambos cilindros y que un pistón se llenaba mientras el otro se vaciaba, el chorro expulsado, que podía tener un alcance de hasta veinte metros, salía sin interrupción. Si bien no eran exactamente iguales, aquellas bombas de agua se parecían mucho en sus detalles. Las más bellas, descubiertas en Bolsena, se hallan expuestas en el Museo Británico; otra, reconstituida en parte, figura en el Antiquarium municipal de Roma; otra, procedente de Belginum, se encuentra en Tréveris; otras, por último, pueden verse en Madrid y en el Vaticano. A excepción de la de Silchester, construida en metal y madera, todas ellas, como dice Vitruvio, estaban enteramente hechas de bronce. Sus responsables en Roma, recibían el nombre de siphonarii.

