Onésimo
Esclavo fugitivo con quien Pablo entabló amistad y al que convirtió al cristianismo. Pablo envió a Onésimo de vuelta con su amo, provisto de una carta (la Epístola a Filemón) en la que le pedía que perdonara a Onésimo, lo liberara y se lo mandara de regreso. Esto es todo lo que se sabe a ciencia cierta de Onésimo; sin embargo, diversas conjeturas han llevado a suponer que las cosas le fueron bastante bien, hasta el punto de que hay quien considera que llegó a ser obispo de Éfeso, e incluso el autor de la Epístola a los efesios.

