Rajab
Prostituta de Jericó que estaba dotada de un excelente olfato político. Dio alojamiento a dos israelitas que habían sido enviados por Josué para que espiaran el territorio. Impresionada por las victorias de los israelitas en la orilla oriental del Jordán, decidió ganarse su favor. Para ello, ocultó a los dos espías tras unos haces de lino que tenía en su terrado y luego los descolgó con una cuerda desde la ventana de su vivienda, que daba a las murallas de la ciudad. A cambio, los espías le prometieron que, sí señalaba su casa con un cordón de hilo escarlata, tanto ella como su familia serían respetadas cuando se produjera la toma de la ciudad, como así ocurrió.

