Tamar
Esposa cananea de Er el hijo mayor de Judá. Cuando Er murió sin haber dado descendencia a su esposa, Judá pidió a Onán, el segundo de sus hijos, que la hiciera concebir. Éste, sin embargo, trató de evitarlo, recurriendo para ello a la infructuosa práctica que desde entonces lleva su nombre. Dios le hizo morir por malgastar así su simiente. Judá tenía un tercer hijo, Selá, pero era demasiado joven. Desesperada ante tal falta de expectativas, Tamar decidió tentar al propio Judá, para lo cual se hizo pasar por una prostituta y consiguió que se acostara con ella, aunque no sin antes obtener de él su sello, así como algunos otros regalos. Cuando su embarazo se hizo evidente, Judá la condenó a muerte por haber tenido relaciones sin estar casada, pero ella le mostró los regalos que él mismo le había dado y fue indultada. Tamar tuvo dos gemelos, Peres (o Fares) y Zéraj. El primero de ellos fue uno de los antepasados de David, de lo que se deduce que el monarca israelita tenía tanto sangre cananea como moabita, esta última a través del linaje de Rut.

