Etrusca
Disciplina. Esta ciencia religiosa se contenía en libros sagrados, divididos en tres series: los haruspicini, que trataban del examen de las vísceras de las víctimas; los fulgurales o interpretación del rayo, y los rituales, en los que se contenían los preceptos y cláusulas que debían regir la religión del individuo o colectivo con la divinidad. El conjunto de rituales y prácticas, de doctrina y teología, se englobaba bajo el nombre de disciplina etrusca y era tan complejo que exigía la dedicación de sacerdotes especializados. El aspecto más importante de esta disciplina es, sin duda, la preocupación obsesiva por desvelar el futuro, por penetrar en los misterios del destino y, por supuesto, prevenirse en el caso de que este futuro fuera desfavorable. La figura del haruspex, que con el conocimiento de unas técnicas precisas, puede desvelar este destino, especialmente, mediante el examen del hígado de animales, es clave en la comprensión de la religión etrusca y gozó de enorme prestigio, no sólo en el mundo propiamente etrusco, sino en las culturas vecinas y, especialmente, en Roma. Ver, Arúspice.

