Ainos
o Eno o Aenus. Floreciente ciudad griega de Tracia Oriental situada en la orilla izquierda del Hebro, cerca de su desembocadura, río que actualmente sirve de frontera entre Grecia y Turquía. Estaba en el golfo de su mismo nombre, que Plinio denomina "Portus Estentoris" y a unos 40 km al noreste de la isla de Samotracia, no muy lejos del golfo de Melas y al norte del Quersoneso Tracio. Es mencionada por varios autores antiguos, como Homero, Estrabón y Apolodoro, y aparece en la mitología. La privilegiada situation natural de Ainos, rodeada de agua en tres lados, le permitía tener una fortificación que la hacía casi inexpugnable, como sabemos que sucedió en época de Filipo V, quien pudo conquistarla gracias, en última instancia, a la traición de Calimede, prefecto de Ptolomeo en la ciudad. Asimismo, ya en el Periplo del Pseudo Escílax se destacan de Ainos su puerto y las fortalezas. Según una antigua tradición, la ciudad de Ainos fue colonizada en el siglo VII a.C. por colonos griegos de la región de Eolia: de Alopeconeso primero, y de Mitilene y Cime después. Pero el lugar había sido habitado ya con anterioridad y había tenido probablemente otros nombres. Así, Ainos aparece desde fecha muy temprana asociada con la guerra troyana. Ciertamente, en la Ilíada se destaca la figura de Píroo el Imbrásida, el jefe de los tracios, que desde Ainos se sabe que había llegado para luchar como aliado de los troyanos. Este príncipe tracio dio muerte en combate singular al caudillo aqueo Diores, hijo de Amarinceo, y murió, a su vez, a manos de Toante, el jefe de los etolios. Por otra parte el nombre tracio de Ainos era Poltiobria, según Poltis, el legendario rey de Tracia. También se le asigna el nombre de Apsintos, que debe ser puesto en relación con los tracios apsintios que habitaron la region oriental de la desembocadura del Hebro y el norte del golfo de Melas. Su historia y su topografía permanecen, no obstante, muy mal conocidas. La posición de Ainos era ciertamente de gran importancia en la región, pues la ciudad no solo recibía el comercio que bajaba al valle del Hebro desde la llanura de Filipópolis sino que proporcionaba además una ruta alternativa al Bósforo y los Dardanelos para el comercio que pretendía alcanzar el Egeo desde el Mar Negro. La fundación romana de Trajanópolis en el lugar de Doriscos, en la orilla derecha del estuario del río, cerca de la Vía Egnatia, confirma la importancia que tenía en la antigüedad la ruta del Hebro. De la abundante acuñación de monedas que se produce en la ciudad durante los siglos V y IV a.C., se deduce que en esta época fue un centro económico importante. Es bien sabido, sin embargo, que despues de las Guerras Médicas, Eno se convirtió en una ciudad aliada de los atenienses. Así, conocemos por Tucídides que en la Guerra del Peloponeso los de Eno participaron en el bando de los atenienses. En el 425 a.C. enviaron peltastas a Atenas que combatieron en la expedición que bajo el mando de Cleón se llevó a cabo contra los espartiatas de Esfacteria, y en la expedición a Sicilia del 415 a.C. lucharon contra Siracusa al lado de los atenienses en calidad de súbditos sometidos a tributo. Del 341-185 a.C. perteneció al reino de los Atálidas de Pérgamo. Posteriormente la ciudad de Eno, junto con la de Maronea, pasó a ser posesión de Ptolomeo III Evergetes antes del 241 a.C. y ambas ciudades quedaron bajo dominio ptolemaico hasta el 200 a.C. en el que Filipo V de Macedonia las conquistó. Poco después, como consecuencia de la derrota que Filipo sufrió en 197 a.C. en Cinoscéfalos ante el ejército romano al mando de Tito Quincio Flaminino, el rey macedonio se comprometió a evacuar sus posesiones griegas de Europa, Tracia y Asia. Pero el seléucida Antíoco III se adueñó de las ciudades tracias por creer que Tracia le correspondía hereditariamente. No obstante, con el triunfo de los romanos en 190 a.C. en Magnesia del Sipilo, ante Antíoco, y en virtud del tratado de paz de Apamea firmado en 189 a.C., el rey Antíoco renunció a Tracia, y las ciudades griegas que eran libres antes de la batalla de Magnesia, como es el caso de Eno y Maronea en Tracia, lo siguen siendo a partir de entonces. Así, el pretor Quinto Fabio Labeón envió desde Éfeso tres navíos a las costas de Tracia "con orden de retirar de Eno y Maronea las guarniciones de Antíoco, para que estas ciudades disfrutasen de libertad". Por consiguiente, con la conquista romana, Eno, al igual que otras ciudades tracias, conservó el status de ciudad libre. En época bizantina, Justiniano la habría fortificado, según Procopio de Cesarea, y la ciudad aún aparece en el Synekdèmos de Hierocles, como capital de la provincia de Ródope. Hay que señalar que entre las listas inéditas de delegaciones que acudieron a consultar el oráculo de Apolo en Claros, se encuentra una de la ciudad de Eno. De esta ciudad se han conservado 28 inscripciones. Hoy, Enez, provincia de Edirne, Turquía.
)o( MITOLOGÍA.- Su mítico y epónimo fundador se dice que fue Eno, un hijo del dios Apolo y padre de Cícico. Otro gobemante mítico, llamado Poltis, hijo de Poseidón, hospedó a Heracles cuando fue a Eno. En dicha ocasión, Heracles asesinó a Sarpedón en la playa de Eno, el insolente hermano de Poltis. Según Estrabón, Sarpedón es el nombre de un cabo cerca de Eno, así que tanto Poltis como Sarpedón parecerían ser epónimos. En la Ilíada, Homero menciona que el jefe de los tracios aliados de Troya, Píroo, procedía de Eno. Una tradición ubicaba allí la tumba de Polidoro, hijo del rey Príamo de Troya. Había una estatua de Hermes venerada en Eno que había sido realizada en Troya, según la leyenda, por Epeo. Cuando el rio Escamandro creció para atacar a Aquiles, la estatua, que era de madera, fue llevada por la corriente a la costa próxima a Eno, donde fue recogida por unos pescadores. Estos trataron de cortarla para convertirla en leña pero no lo lograron, ni tampoco ardió, y cuando la arrojaron de nuevo al mar fue cogida otra vez en las redes, por lo que, al entender que se trataba de una estatua divina, le construyeron un santuario. Eno también se la ha relacionado con la ciudad que, según la Eneida, fue fundada por Eneas tras escapar de Troya en la costa de Tracia y que llamó Enéades en honor de su propio nombre.

