Mecenas
Gayo (Caius Maecenas) (ca.64-8 a.C.). Defensor de las artes y agente de Augusto en esta y otras materias. Mecenas pertenecía a una antigua familia de sangre etrusca: Horacio lo aclama como descendiente de reyes. Puede que naciera en Arretium (Arezzo); a menudo es mencionado con el nombre arretino de su familia materna, Cilnio. En Roma, como miembro del orden ecuestre, no podía ser elegido para los más altos cargos públicos, y ayudó a Octavio en el campo de la diplomacia y en la organización de la opinión pública. Mecenas era rico (había obtenido una fortuna gracias a las confiscaciones) y en apariencia indolente: los servicios que prestaba a Augusto eran más personales que públicos, y sus preferencias se centraban en las artes y en la buena vida; poseía una apariencia descuidada y muelle, pero un carácter firme y un espíritu vigilante. Luchó al lado de Octavio en la batalla de Filipos, dirigió las negociaciones para el matrimonio de este con Escribonia, tomó parte en las negociaciones que condujeron a los pactos de Brundisium y Tarentum, este último en el 37, estando entonces acompañado por un séquito de poetas que incluía a Horacio y Virgilio. Actuó como enviado personal de Octavio a Antonio en el 38, y en dos ocasiones como el legado de Octavio en Roma e Italia (en los años 36-33) y durante la campaña de Accio (31-29). Durante el segundo período se produjo un motín de veteranos, por cuya causa Augusto tuvo que regresar momentáneamente para sofocarlo y Mecenas acabó con una conspiración ejecutando a su instigador, M. Emilio Lépido, el hijo del triunviro. Dentro de la nueva esfera política de Augusto, tuvo un papel muy importante como defensor de las letras y de los poetas, actividad por la que ha pasado a la historia. Pertenecieron a su círculo literario los más grandes poetas del momento, tales como Virgilio, Horacio o Propercio. Además de éstos, también hay que nombrar a Gayo Meliso, Lucio Vario Rufo y Domicio Marso. El propio Mecenas compuso algunas obras en prosa como Prometheus, De cultu suo, Symposium y in Octaviam, aunque solo han sobrevivido unos pocos fragmentos; se sabe que también escribió versos al modo de Catulo. Su estilo parece afectado y preciosista. En la década de los años 20, las relaciones entre el emperador y Mecenas se enfriaron: Agripa lo odiaba; Terencia, la mujer de Mecenas y amante de Augusto, provocó fricciones, y cuando Mecenas avisó en secreto a su cuñado, el cónsul Terencio Varrón Murena, de que era sospechoso de haber conspirado contra el emperador, Augusto no pudo perdonar su indiscreción. Aun así, Mecenas legó a su muerte todas sus pertenencias al emperador, incluida su lujosa villa y sus jardines en el Esquilino.

