Rufo Curcio
(Curtius Rufus) (siglo I). "Hombre nuevo", senador y protegido de Tiberio, de quien se decía que era hijo de un gladiador. Rufo fue cónsul sufecto en el 43, y en el 47 fue legado de Claudio en la Germania Superior, donde utilizó a las tropas en las minas de plata y fue recompensado con condecoraciones triunfales. Muchos años después, Tácito cuenta que Rufo acabó siendo procónsul de África, un cargo que se le había vaticinado en una visión años antes, y que murió en el cargo. Este mismo hombre es casi con toda seguridad el autor de una historia sobre el reinado de Alejandro Magno en diez libros, de los que se han perdido los dos primeros, y los restantes, aunque conservados, presentan lagunas. Su primera fuente principal fue Cleitarco, aunque tiene una vertiente compartida con Arriano de Nicomedia. Rufo es útil al preservar la tradición de Cleitarco sobre Alejandro y las costumbres macedonias, aunque reviste su narración de teatralidad retórica, ofreciendo al lector motivos insustanciales y moralizando, e incluyó muchos discursos. Rufo se regodeaba en novelar la historia con detalles sensacionalistas; ofrece poca información acerca de sus fuentes, pero no se inventa los "hechos". A pesar de su punto de vista, que el carácter de Alejandro deterioró dramáticamente, Rufo finalizó su obra con un encomio del rey.

