Rufo

Publio Rutilio (Publius Rutilius Rufus) (ca.160-ca.90 a.C.). Político, abogado e historiador. Discípulo de Panecio y estoico, Rufo estudió derecho con Escévola, Publio Mucio y oratoria con Sulpicio Galba, y sirvió en el asedio de Numancia bajo el mando de Escipión Emiliano. Fue derrotado en las elecciones a cónsul del 115 por Escauro y tuvo que esperar diez años más hasta obtener ese puesto. Rufo y sus oponentes se acusaron mutuamente en vano de soborno electoral. Rufo sirvió en el ejército de Metelo Numídico en el 109 y 108, y a pesar de su éxito en el campo, se ganó el odio eterno de su colega legado, Mario. Durante su consulado (105), Rufo llevó a cabo reformas en el ejército, incluidos nuevos adiestramientos, y levantó la moral de los romanos tras la aplastante derrota sufrida frente a los cimbrios en Orange. En el 94 fue a Asia como legado del cónsul Escévola, Quinto Mucio, ayudó en la organización de la provincia y la gobernó en solitario durante tres meses en el 93, ofendiendo sobremanera a los hombres de negocios romanos de rango ecuestre, a los que controló estrictamente. Estos lo acusaron injustamente de extorsión en el 92 con el apoyo de Mario, y a pesar de que Rufo se comparó con Sócrates en su discurso de defensa, un jurado de caballeros lo encontró culpable. Pero los habitantes de la provincia de Asia le estaban agradecidos y Rufo marchó al exilio a Esmirna, donde se convirtió en un ciudadano honorable. Allí escribió su influyente (y perdida) historia, bien conocida por Salustio. Cicerón se encontró con Rufo en Esmirna. El resultado de su juicio fueron las reformas propuestas por Druso.
 
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