Tertuliano

Quinto Septimio Florente (Quintus Septimius Florens Tertullianus) (ca.160-ca.240). Nació en Cartago, hijo de un centurión romano. Tertuliano se preparó casi con seguridad como abogado y quizá llegó a ejercer como tal. Sus escritos rebosan de recursos retóricos, argumentos e ironía. Se discute si el autor de Problemas legales, en ocho libros, y de "Las cajas de ahorro de los soldados" es el mismo hombre, pero los paralelismos son notables. Tertuliano escribió en latín, y tras su conversión al cristianismo, ca. 195, utilizó todo su formidable talento para defender la tradición ascética y puritana en la Iglesia del norte de África, afirmando que solo el martirio podía asegurar la salvación y refutando las acusaciones habituales de que los cristianos eran ateos, magos y enemigos del Estado. Tertuliano exageró enormemente la extensión de la persecución de los cristianos por las autoridades romanas. Hacia el 197 publicó Ad martyres (Para los mártires), Ad nationes (Para las naciones, violento ataque al paganismo) y el Liber cristiane religionis apologeticus (Apologético, donde denuncia el carácter supersticioso de las prácticas religiosas paganas y defiende las virtudes civiles de los cristianos y su fidelidad al imperio). Este último es probablemente su obra más interesante. Esta toma la forma de un discurso judicial dirigido a las autoridades civiles, los gobernadores provinciales, en el que Tertuliano ofrece una explicación real sobre la naturaleza del cristianismo, comparándola con las enseñanzas de las escuelas filosóficas. Pide protección para los cristianos contra la violencia de la muchedumbre y suplica elocuentemente un trato equitativo y justicia en los tribunales del imperio, donde frecuentemente se abusaba de las acusaciones contra los cristianos por ateísmo y traición. A continuación, Tertuliano se dedicó a escribir sobre ética cristiana. En muchas de sus obras, incluida Del alma, advierte a los cristianos de que desconfíen de los argumentos de la filosofía, aunque aceptaba tranquilamente el estoicismo cuando coincidía con sus enseñanzas. Tertuliano basó rigurosamente su doctrina en la Biblia, afirmando que el ser humano tenía un conocimiento innato de Dios. Atacó al escritor herético gnóstico Marción (Adversus Marcionem, en cinco libros, en los que acentúa la bondad del creador del mundo, la identidad de Cristo con el mesías anunciado en el Antiguo Testamento y la continuidad de ambos Testamentos), por haber enmendado las Escrituras cristianas y haber descuidado las Escrituras hebreas, y condenó los intentos de algunos cristianos para sustituir la filosofía por la fe como el principio rector de sus vidas. También escribió De pudicitia, en que reivindica para los "hombres espirituales", y no para la iglesia visible, el poder de perdonar los pecados; De ieiunio adversus psychicos, defensa de la práctica rigurosa del ayuno contra el laxismo de los católicos. En toda su obra aparece su desconfianza respecto a la vida social y cultural de la época, siendo particularmente hostil a las representaciones teatrales (De spectaculis), a la moda femenina (De cultu foeminarum y De virginibus) y a las artes y profesiones civiles (De idolatria). En algún momento ca. 206, Tertuliano se convirtió en montanista (Ver, Montano), quizá porque desaprobaba la indolencia de los cristianos, pero nunca rompió formalmente con la Iglesia. Escribió más tratados, dirigiendo uno, A Escápula, a un gobernador romano para recomendarle el valor de la libertad religiosa, y otros a sus correligionarios cristianos en apoyo de la monogamia y del ayuno riguroso y condenando la obediencia a los poderes civiles. En La carne de Cristo, La resurrección de la carne, El alma y Adversus Praxeam (Contra Praxeas, obra en que expone su propia doctrina trinitaria), Tertuliano desarrolla la doctrina del monismo, que niega la distinción entre cuerpo y alma. Escribió también Castidad, contra las reformas de Calisto, el obispo de Roma, que había relajado las reglas de la penitencia. Tertuliano siguió enseñando que no podía haber perdón para aquellos que cometieran pecados mortales. Finalmente abandonó el montanismo para fundar otra secta aún más extremista. Tertuliano fue el primer teólogo cristiano en escribir en latín, y fue estrictamente contemporáneo de Minucio Félix, que se inspiró en su obra. Su estilo es difícil, y su vocabulario, rico y variado, inventando muchas palabras nuevas. Tertuliano contribuyó en gran medida al desarrollo de la lengua latina para su uso teológico. La oposición de Tertuliano a la filosofía no es indiscriminada. Se centra de manera especial en la filosofía griega, tildando a Platón de "patriarca de todas las herejías". Sin embargo, tiene palabras elogiosas para Justino, al que califica de "verdadero filósofo". Para descubrir lo que al cristiano le interesa saber, le basta con la palabra revelada y con la fe. Contra la razón (representada por Atenas), el cristiano ha de oponer la fe (que viene de Jerusalén). Además, la fe se sostiene precisamente por su irracionalidad. Tertuliano defiende la unicidad de Dios, la creación de la nada y la materialidad del alma. Acerca de esta última, sostiene que, si bien fue creada en un principio por Dios, se genera en cada hombre a partir del alma de sus progenitores (traducianismo). El pensamiento teológico y filosófico latino debe a Tertuliano muchos términos, entre los que cabe recordar: "trinidad", "persona", así como la fórmula "una substancia y tres personas". En general, la teología cristiana de los orígenes le debe la rigurosa defensa del dogma contra los paganos y contra los movimientos heréticos de aquella época. Se conservan treinta y una de sus obras. Muchos de sus principios y prejuicios fueron compartidos por Hipólito.
 
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