Flaco Setino Balbo
Gayo Valerio (Caius Valerius Flaccus Setinus Balbus) (siglo I). Poeta épico latino. No se conoce nada sobre su vida, a excepción de un comentario de Quintiliano, escrito ca. 96, señalando que Valerio Flaco había muerto recientemente. Se ha sugerido con argumentos débiles que era miembro del colegio sacerdotal (viri sacris faciundis) que guardaba los Libros de la Sibila. Valerio Flaco escribió su Argonáutica durante el período flavio (70-96), y en ella menciona la erupción del Vesubio del 79. Su épica está en deuda con la obra del mismo título del poeta griego helenístico Apolonio de Rodas, con Varrón de Atax y sobre todo con Virgilio. Se han conservado siete libros y gran parte del octavo, que debían de ser el total de su obra, aunque, según otra opinión, llegó a finalizar el libro octavo. Valerio Flaco se impuso una ardua tarea al intentar transitar por un camino tan trillado y los críticos no le excusaron. Sin embargo, aportó originalidad a su composición, disminuyendo la retórica e introduciendo ocasionalmente alguna nota de humor irónico. Valerio Flaco fue un observador perspicaz y un maestro consumado del hexámetro. Su poema recoge los sucesos de la vida de Jasón, la búsqueda del vellocino de oro y la relación amorosa entre Jasón y Medea, esta última retratada con gran simpatía. Valerio Flaco estaba interesado en explorar la psicología que se halla tras el dilema de Medea, cuando esta se enfrenta a la decisión de elegir entre su padre y Jasón. De este último, por otro lado, a veces se muestra una imagen poco atractiva, débil e indecisa, cuando se plantea abandonar a Medea. Valerio Flaco se aparta de los lugares de la historia tradicional e incluso se inventa acontecimientos. En su poema, la nave Argos, el primer barco, adopta un simbolismo novelesco, representando una nueva y expansiva fase en la civilización humana. El poema tiene también una vertiente política, con su relato del origen de la guerra y del desarrollo de las instituciones imperiales. Presenta una nota de fatalidad asociada con la transgresión por parte del hombre de los límites de la naturaleza con actividades tales como la navegación, y la presente edad de hierro es comparada desfavorablemente con la antigua edad de oro. La obra, que estuvo perdida hasta el Renacimiento, es digna de atención.

