Varrón

Gayo Terencio (Caius Terentius Varro) (siglo III a.C.). La biografía de este homo novus de la política de su tiempo, es conocida a partir de su participación en la primera guerra Ilírica (229-228). Fue nombrado edil hacia el 220, confiando, según Valerio Máximo, la custodia del templo de Júpiter Optimo Máximo a un joven comediante, lo que provocaría más tarde la cólera de Juno. Tras su pretura en el 218 llegó al consulado (216) como colega de Emilio Paulo. La tradición, hostil a su figura por ser un adversario de la nobilitas senatorial señala las diferencias entre ambos cónsules acerca de la táctica a seguir contra Aníbal, pues mientras Emilio Paulo quería rehuir el combate, Varrón, empeñado en el choque con el cartaginés, llevó al ejército al desastre de Cannas, donde su colega halló la muerte. Aunque Livio lo menosprecia, Varrón tenía claramente el apoyo del Senado para enfrentarse en campo abierto a Aníbal y recibió un voto de gracia por parte de la Asamblea del pueblo. Algunas fuentes señalan que Varrón, tras la batalla de Cannas, se dejó crecer la barba y la cabellera y que en adelante nunca hizo sus comidas sentado, así como que, en aquellos años, rechazó la dictadura que el Senado y el pueblo de común acuerdo le ofrecieron. En los años siguientes Varrón sofocó una rebelión en Etruria, formó parte de una embajada ante Filipo V (203) y fue nombrado junto a Quinctio Flaminino y P. Escipión Nasica triumvir coloniae deducendae en Venusia.
 
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