Divinización
Es el procedimiento que se seguía para declarar divino a un emperador romano y asignarle un culto. Comenzó con la divinización de Julio César por Augusto en el 44 a.C. Muchos de los más brillantes y populares emperadores fueron divinizados, generalmente para fortalecer la posición de sus sucesores, comparativamente más débil. Así fueron divinizados Augusto, Claudio, Vespasiano, Tito, Trajano y Adriano. Algunas de sus viudas o madres fueron también divinizadas, como el caso de Livia.

