Pancracio
El pancracio o "lucha total" era una combinación entre la lucha y el boxeo y alcanzó su apogeo en época helenística. No había normas, todo estaba permitido, salvo morder y meter los dedos en los ojos del adversario. Echar la zancadilla, coger al adversario y lanzarse sobre él era una práctica habitual, al igual que pegar patadas en los genitales y en el estómago o golpear en la cara y romper o desencajar los miembros. La lucha de los pancratistas se realizaba en el suelo la mayor parte del tiempo; las llaves eran eficaces y dolorosas y por lo general ganaba el más fuerte, no el mejor. En el pancracio se combinaban la fuerza, la habilidad y la inteligencia. Terminaba por abandono del rival o por fuera de combate. Cuando había premios económicos, el pancracista era el mejor pagado. En general, fue un tipo de lucha brutal en la que se distinguieron los hombres más rudos e incultos de Grecia, aunque también lo practicaron hombres importantes como Filipo II de Macedonia. A pesar de la permisividad de la que gozaba esta modalidad de lucha, algunas reglas debían aplicarse estrictamente, aunque no se conocen. Tan sólo se sabe que la gracia y la belleza de sus campeones fueron objeto de una admiración que pocos atletas alcanzarían el deporte griego, como informan las fuentes antiguas.

